La muerte de Kevin Arley Acosta, el niño de siete años que padecía hemofilia y cuya familia asegura que no recibió oportunamente el medicamento, reavivó el debate en el país por la crisis del sistema de salud. A tal punto, que en medio de un consejo de ministros, el presidente Gustavo Petro y el ministro de Salud, Guillermo Jaramillo, dieron unas declaraciones que causaron polémica.
“¿Quiénes son las instituciones que deben prevenir? En primer lugar, la familia; si se educa más, está en mejores condiciones de prevenir… Si a un niño hemofílico no se le deja subir a la bicicleta, tiene menos riesgos”, fueron las palabras del presidente Gustavo Petro que no gustaron en varios sectores políticos que las calificaron como inhumanas.






