Los romances clandestinos y las relaciones extramatrimoniales en el entorno laboral podrían salirle “muy caro” a los trabajadores cesarenses. De acuerdo con la Corte Suprema de Justicia, tener un amante dentro de la oficina sí puede convertirse en una causal de despido justificado bajo ciertas condiciones legales.
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Aunque la vida sentimental y amorosa pertenece estrictamente a la esfera privada de cada individuo, la balanza cambia cuando estas conductas trascienden e impactan negativamente el ambiente laboral. Las empresas están en su derecho de terminar el contrato si la situación altera el orden.
Para el Tribunal este tipo de conducta constituye un acto inmoral y, en ese orden de ideas, estimó que no puede ser adecuado el que en una determinada comunidad, laboral por ejemplo, se enamoren o conquisten las compañeras o compañeros, esposos o esposas de otros miembros de la misma comunidad.










