Cada 2 de noviembre, los cementerios se convierten en escenarios de recuerdos, flores y oraciones por quienes ya no están. Sin embargo, en Valledupar, la conmemoración del Día de los Fieles Difuntos parece perder fuerza con el paso de los años. Comerciantes de flores y marmolerías reportan una disminución en las ventas y solicitudes de trabajos, una situación que refleja cómo las nuevas generaciones se han distanciado de esta tradición religiosa y cultural.
Lady Pineda, trabajadora de una marmolería de la ciudad, aseguró que este año la demanda ha sido particularmente baja, a diferencia de temporadas anteriores, cuando incluso debían rechazar trabajos. Una situación similar vive don Silva, vendedor de flores frente al Cementerio Central, quien señala que las ventas disminuyeron desde la pandemia. Para él, todavía hay familias que visitan las tumbas de sus seres queridos, pero reconoce que la costumbre ya no tiene la misma fuerza.
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Más allá de las visitas y las ofrendas, el sacerdote capuchino William de Jesús Giraldo Zuluaga recordó que esta fecha tiene un significado espiritual que va más allá de las tradiciones. Explicó que el Día de los Fieles Difuntos no debe confundirse con la celebración mexicana del Día de los Muertos y que es una oportunidad para orar por quienes fallecieron, incluidos aquellos que murieron en el anonimato. En Valledupar, las misas se realizarán en diferentes parroquias y cementerios, donde también habrá un espacio especial para recordar a las personas sepultadas como NN.









