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Columnista - 21 abril, 2010

Una mirada a los países asiáticos

Por:  Gustavo Cotes Medina Hace poco comentábamos que Colombia debe mirar hacia los países Asiáticos como la nueva y aceitada locomotora que mueve el comercio y la inversión en América Latina. Nuestro país está cumpliendo con una estrategia de fortalecimiento de relaciones comerciales y de inversión con los citados países. Es así como se suscribieron […]

Por:  Gustavo Cotes Medina

Hace poco comentábamos que Colombia debe mirar hacia los países Asiáticos como la nueva y aceitada locomotora que mueve el comercio y la inversión en América Latina. Nuestro país está cumpliendo con una estrategia de fortalecimiento de relaciones comerciales y de inversión con los citados países.
Es así como se suscribieron Acuerdos para la Promoción y Protección Recíproca de Inversiones con la China en Octubre de 2008, con Corea del Sur en Septiembre de 2009 y con la India, en Noviembre del mismo año. Estamos separados por miles de kilómetros de distancia, pero tenemos en común las áreas costeras en el Océano Pacífico.
En el 2000 las exportaciones latinoamericanas al mercado chino representaban sólo el 1% de las ventas totales, mientras que en el 2009 la proporción fue del 6.9%. El comportamiento de las importaciones del país oriental también se multiplicaron y hoy representan el 9.5% de las compras.
América Latina es rica en recursos naturales y sus países le están apostando a la diversificación de mercados sobre todo en Asia.
China se mantiene en una tasa de crecimiento promedio de su economía del orden del 9.8% durante los últimos veinte años, lo cual se constituye en una cifra impresionante de desarrollo. En 2009, cuando gran parte del mundo estuvo en recesión, el gigante de Asia se expandió en 8.7% producto de su gran dinámica exportadora y un adecuado abastecimiento de productos básicos. La importancia de China como proveedor, consumidor y fuente de inversiones, debe seguir creciendo cada año.
Los principales clientes de China están representados en su orden por Brasil, Chile, Argentina, Costa Rica, Cuba y Perú, con énfasis en hidrocarburos, minerales, alimentos, calzado, textiles, electrodomésticos y llantas. Sin embargo, este mercado, en ambas direcciones, es muy exigente y difícil: los controles fitosanitarios y los temas de competencia desleal, son campanazos de alerta y enemigos ocultos.
Las exportaciones a la China en el 2009 representaron solo el 2.9%, pero al día de hoy este mercado es el cuarto en importancia después de Estados Unidos, Venezuela y la Unión Europea. Las cifras de mercado que se manejan son alentadoras y en el primer bimestre de este año las exportaciones pasaron de 67 millones a 396 millones de dólares con una participación del 6.8% en el total vendido.
Se está exportando petróleo, carbón, níquel, chatarra y cueros. La oferta es muy limitada y las naciones vecinas nos llevan mucha ventaja. Estamos rezagados, pero se  reacciona y las estrategias que se están implementando nos obligarán a mirar con mayor atención a los países asiáticos.  Colombia estaba sedada, pero ya está despertando.
China es el mayor productor de bienes manufacturados con problemas serios de calentamiento global y polución,  pero nadie se quiere perder la oportunidad de tener como socio al gigante asiático.
Además, no es un secreto que Colombia tiene que trabajar duro para lograr un nuevo entendimiento con el mundo mejorando los vínculos con Venezuela, estrechando las relaciones con Brasil, balanceando las relaciones con los Estados Unidos en lo militar, judicial y económico.
Debe proteger los derechos humanos, replantear la política contra las drogas y la guerrilla y utilizar plenamente el activo protagónico de su inmensa riqueza ambiental. Le corresponde al nuevo Presidente realizar los ajustes a la política exterior para que Colombia pueda avanzar y tener un nuevo lugar en lo internacional,  en este siglo.
[email protected]

Columnista
21 abril, 2010

Una mirada a los países asiáticos

Feel the sand on your feet, not your wardrobe weight.
Gustavo Cotez Medina

Por:  Gustavo Cotes Medina Hace poco comentábamos que Colombia debe mirar hacia los países Asiáticos como la nueva y aceitada locomotora que mueve el comercio y la inversión en América Latina. Nuestro país está cumpliendo con una estrategia de fortalecimiento de relaciones comerciales y de inversión con los citados países. Es así como se suscribieron […]


Por:  Gustavo Cotes Medina

Hace poco comentábamos que Colombia debe mirar hacia los países Asiáticos como la nueva y aceitada locomotora que mueve el comercio y la inversión en América Latina. Nuestro país está cumpliendo con una estrategia de fortalecimiento de relaciones comerciales y de inversión con los citados países.
Es así como se suscribieron Acuerdos para la Promoción y Protección Recíproca de Inversiones con la China en Octubre de 2008, con Corea del Sur en Septiembre de 2009 y con la India, en Noviembre del mismo año. Estamos separados por miles de kilómetros de distancia, pero tenemos en común las áreas costeras en el Océano Pacífico.
En el 2000 las exportaciones latinoamericanas al mercado chino representaban sólo el 1% de las ventas totales, mientras que en el 2009 la proporción fue del 6.9%. El comportamiento de las importaciones del país oriental también se multiplicaron y hoy representan el 9.5% de las compras.
América Latina es rica en recursos naturales y sus países le están apostando a la diversificación de mercados sobre todo en Asia.
China se mantiene en una tasa de crecimiento promedio de su economía del orden del 9.8% durante los últimos veinte años, lo cual se constituye en una cifra impresionante de desarrollo. En 2009, cuando gran parte del mundo estuvo en recesión, el gigante de Asia se expandió en 8.7% producto de su gran dinámica exportadora y un adecuado abastecimiento de productos básicos. La importancia de China como proveedor, consumidor y fuente de inversiones, debe seguir creciendo cada año.
Los principales clientes de China están representados en su orden por Brasil, Chile, Argentina, Costa Rica, Cuba y Perú, con énfasis en hidrocarburos, minerales, alimentos, calzado, textiles, electrodomésticos y llantas. Sin embargo, este mercado, en ambas direcciones, es muy exigente y difícil: los controles fitosanitarios y los temas de competencia desleal, son campanazos de alerta y enemigos ocultos.
Las exportaciones a la China en el 2009 representaron solo el 2.9%, pero al día de hoy este mercado es el cuarto en importancia después de Estados Unidos, Venezuela y la Unión Europea. Las cifras de mercado que se manejan son alentadoras y en el primer bimestre de este año las exportaciones pasaron de 67 millones a 396 millones de dólares con una participación del 6.8% en el total vendido.
Se está exportando petróleo, carbón, níquel, chatarra y cueros. La oferta es muy limitada y las naciones vecinas nos llevan mucha ventaja. Estamos rezagados, pero se  reacciona y las estrategias que se están implementando nos obligarán a mirar con mayor atención a los países asiáticos.  Colombia estaba sedada, pero ya está despertando.
China es el mayor productor de bienes manufacturados con problemas serios de calentamiento global y polución,  pero nadie se quiere perder la oportunidad de tener como socio al gigante asiático.
Además, no es un secreto que Colombia tiene que trabajar duro para lograr un nuevo entendimiento con el mundo mejorando los vínculos con Venezuela, estrechando las relaciones con Brasil, balanceando las relaciones con los Estados Unidos en lo militar, judicial y económico.
Debe proteger los derechos humanos, replantear la política contra las drogas y la guerrilla y utilizar plenamente el activo protagónico de su inmensa riqueza ambiental. Le corresponde al nuevo Presidente realizar los ajustes a la política exterior para que Colombia pueda avanzar y tener un nuevo lugar en lo internacional,  en este siglo.
[email protected]