Publicidad
Categorías
Categorías
Columnista - 24 septiembre, 2023

Trabajar por amor a la profesión

Por estos días se acerca el aniversario 84 del Instituto Técnico Pedro Castro Monsalvo. Me encontré con algunos compañeros docentes pensionados y recordamos sucesos de nuestra querida institución.

Boton Wpp

Por: José Atuesta Mindiola

Por estos días se acerca el aniversario 84 del Instituto Técnico Pedro Castro Monsalvo. Me encontré con algunos compañeros docentes pensionados y recordamos sucesos de nuestra querida institución. Uno de esos eventos importantes fue el informe final de una visita de dos inspectores del Ministerio de Educación a la institución.

De ese informe resalto unas palabras, que nunca pierden vigencia: “En toda empresa hay tres clases de trabajadores: los que trabajan por amor, porque tienen otras fuentes de ingresos; los que trabajan solo por el dinero; y los que trabajan por amor a su profesión y por el dinero”. Y agregó: “Es función del gerente ejercer liderazgo de motivación para lograr que la gran mayoría de los trabajadores se ubiquen en el tercer grupo”.

Algunos críticos podrán argumentar que cada trabajador debe vivir con elevada autoestima para cumplir a cabalidad con sus funciones. Eso es lo ideal, pero la realidad es otra. El ser humano no es perfecto, es variable y proclive al error. A veces no da todo lo que puede, porque necesita de alguien que lo jalone, que lo invite y lo entusiasme a seguir adelante. El liderazgo es una virtud, un arte que se perfecciona, y no es del todo ajeno a la mayoría de las personas. Si el gerente de una empresa ejerce liderazgo, con categoría y eficiencia, son excelentes los resultados.

Las instituciones educativas son más eficientes cuando los rectores ejercen con respeto un liderazgo administrativo y pedagógico, que compromete de manera integral el trabajo de los coordinadores, los docentes y demás funcionarios. Se ha observado que los estudiantes mejoran su rendimiento y comportamiento social cuando en los colegios se programan jornadas académicas, culturales, deportivas, seminarios y conferencias, y se compromete a padres de familia con el fin de orientar y vigilar las actividades académicas de sus hijos en la casa, además de educarlos en el respeto y para la vida.

Un rector es reconocido buen líder cuando da ejemplo de cumplimiento y responsabilidad: su presencia es visible y dinámica en el colegio, participa de reuniones académicas y en los actos cívicos, deportivos y culturales; rinde informe de su gestión y tramita recursos para optimizar el bienestar general de la institución. La buena imagen de una institución se percibe desde la entrada, cuando en portería hay una persona decente en sus funciones, y se complementa con la planta física en óptimo estado, la arborización y el aseo, la disciplina en las aulas de clases y las atenciones de los funcionarios. El logro académico en una institución es un trabajo integral de directivos, docentes, estudiantes y padres de familia. Ser rector es una vocación. Un buen rector sabe que el mejor decir es el hacer

Columnista
24 septiembre, 2023

Trabajar por amor a la profesión

Feel the sand on your feet, not your wardrobe weight.
José Atuesta Mindiola

Por estos días se acerca el aniversario 84 del Instituto Técnico Pedro Castro Monsalvo. Me encontré con algunos compañeros docentes pensionados y recordamos sucesos de nuestra querida institución.


Por: José Atuesta Mindiola

Por estos días se acerca el aniversario 84 del Instituto Técnico Pedro Castro Monsalvo. Me encontré con algunos compañeros docentes pensionados y recordamos sucesos de nuestra querida institución. Uno de esos eventos importantes fue el informe final de una visita de dos inspectores del Ministerio de Educación a la institución.

De ese informe resalto unas palabras, que nunca pierden vigencia: “En toda empresa hay tres clases de trabajadores: los que trabajan por amor, porque tienen otras fuentes de ingresos; los que trabajan solo por el dinero; y los que trabajan por amor a su profesión y por el dinero”. Y agregó: “Es función del gerente ejercer liderazgo de motivación para lograr que la gran mayoría de los trabajadores se ubiquen en el tercer grupo”.

Algunos críticos podrán argumentar que cada trabajador debe vivir con elevada autoestima para cumplir a cabalidad con sus funciones. Eso es lo ideal, pero la realidad es otra. El ser humano no es perfecto, es variable y proclive al error. A veces no da todo lo que puede, porque necesita de alguien que lo jalone, que lo invite y lo entusiasme a seguir adelante. El liderazgo es una virtud, un arte que se perfecciona, y no es del todo ajeno a la mayoría de las personas. Si el gerente de una empresa ejerce liderazgo, con categoría y eficiencia, son excelentes los resultados.

Las instituciones educativas son más eficientes cuando los rectores ejercen con respeto un liderazgo administrativo y pedagógico, que compromete de manera integral el trabajo de los coordinadores, los docentes y demás funcionarios. Se ha observado que los estudiantes mejoran su rendimiento y comportamiento social cuando en los colegios se programan jornadas académicas, culturales, deportivas, seminarios y conferencias, y se compromete a padres de familia con el fin de orientar y vigilar las actividades académicas de sus hijos en la casa, además de educarlos en el respeto y para la vida.

Un rector es reconocido buen líder cuando da ejemplo de cumplimiento y responsabilidad: su presencia es visible y dinámica en el colegio, participa de reuniones académicas y en los actos cívicos, deportivos y culturales; rinde informe de su gestión y tramita recursos para optimizar el bienestar general de la institución. La buena imagen de una institución se percibe desde la entrada, cuando en portería hay una persona decente en sus funciones, y se complementa con la planta física en óptimo estado, la arborización y el aseo, la disciplina en las aulas de clases y las atenciones de los funcionarios. El logro académico en una institución es un trabajo integral de directivos, docentes, estudiantes y padres de familia. Ser rector es una vocación. Un buen rector sabe que el mejor decir es el hacer