4 diciembre, 2019

Tontería: la consulta estamentaria

No se sabe quién es más tonto, si un tonto ignorante, o un tonto ilustrado, perfecta disyuntiva para sopesar la consulta estamentaria, mecanismo electoral para designar rector de la Universidad Popular del Cesar. Hackear el sistema virtual en dos ocasiones en el malogrado intento de conformar la lista de 5 candidatos entre 9 aspirantes, es […]

No se sabe quién es más tonto, si un tonto ignorante, o un tonto ilustrado, perfecta disyuntiva para sopesar la consulta estamentaria, mecanismo electoral para designar rector de la Universidad Popular del Cesar.

Hackear el sistema virtual en dos ocasiones en el malogrado intento de conformar la lista de 5 candidatos entre 9 aspirantes, es una maniobra perversa para sabotear y dilatar el objetivo final de que la alma mater disponga de Rector en propiedad.

La potestad de escogencia de la cabeza visible del claustro la tiene el Consejo Superior, por lo que la consulta es un instrumento de desgaste económico y tiempo, y lo que es peor, académico que se presta para traficar notas por votos, más perverso que cualquier campaña política de elección popular: presidente, alcaldes, gobernadores o congresistas.

Es una farsa darle legitimidad a un órgano que dista del elector primario, importancia que sí la tiene el Consejo Superior a la hora de decidir por acuerdo político, acorde con el mayor número de miembros en esa instancia, hasta las mismas sentencias de las altas cortes se toman por mayorías.

Entonces que el Consejo Superior designe directamente al Rector, para no caer nuevamente en la manipulación y agenda sinfín de los que una y otra vez entorpecen la consulta, hoy desde China e Indonesia, y mañana desde cualquier parte del planeta.

Felicitar a la UIS por blindar su plataforma digital y no permitir el fraude electoral, pero lo nodal es que la Universidad Popular del Cesar en lugar de convertir sus espacios en una batalla campal, se preocupe por cualificar sus procesos académicos.

De lograrlo, con más magister y doctores, emulando a la Nacional, la Universidad de Antioquia o la del Valle, entre otros centros Universitarios de preeminencia, la nación reconocería no 2 sino 20 millones de pesos por estudiante.