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Columnista - 18 febrero, 2010

Tenemos que gobernar la realidad

MEDIO AMBIENTE Por: Hernán Maestre Martínez Valledupar, Ciudad Ecológica de Colombia. Recuperemos y conservemos la cuenca del río Guatapurí. Corresponde a la Administración intentarlo. En nuestra opinión es una de sus funciones más típicas. Debe gobernar… que es algo más que mandar, o sea, que debe procurar que lo deseable y posible se convierta en […]

MEDIO AMBIENTE

Por: Hernán Maestre Martínez

Valledupar, Ciudad Ecológica de Colombia. Recuperemos y conservemos la cuenca del río Guatapurí.

Corresponde a la Administración intentarlo. En nuestra opinión es una de sus funciones más típicas. Debe gobernar… que es algo más que mandar, o sea, que debe procurar que lo deseable y posible se convierta en hechos tangibles. Más que hacer, debe esforzarse para que la gente haga lo debido y como es debido. Por lo que en nuestro ámbito administrativo respecta, de momento y en materia de protección de la naturaleza, esta situación todavía no se da, o no se da lo bastante. Pero deberá darse. Deberá darse o naufragamos en un mar de buenas intenciones sacudido por tempestades de incomprensión. De buenas intenciones, y también con alguna no tan buena, no vayamos  ahora a pecar de excesivamente ingenuos…
Debemos derrochar buen juicio y ponderación; imponer el orden preciso en este doloroso desmadre. No puede ser que la gente del campo que la gente del monte reciban al médico como si del portador de las enfermedades se tratara, por el mero hecho de que es él quien la diagnóstica. Ni tampoco puede ser que el médico en este caso, el ecólogo culpe al campesino de la precariedad sanitaria en que se encuentra sumido. Si la gestión ambiental no es lo bastante buena, es preciso mejorarla a favor de quienes la sufren, no en contra suya. Si el interés común conlleva a limitaciones en los usos, los afectados deben verse, no indemnizados, pero si compensados, porque no son lesiones lo que tiene que producirse sino reconversiones, cambios y no prohibiciones.
Y, por último, recuérdese de limitar debe saberse muy bien qué se limita, porqué razón y hasta dónde: la ecología aquí, puede ayudar y mucho, puesto que sin lugar a dudas conservar no significa congelar (lo que exigiría previamente matar), sino, por el contrario, garantizar vida. Proteger debe ser un deliberado acto de gobierno, no una resignada concesión a científicos prestigiosos o ecologistas incordiantes, y menos todavía una punición a campesinos marginados. Proteger debe ser una medida sociológica sin victima alguna y con muchos beneficiarios, fruto de un pacto social que haya permitido a sus actores explicarse mutuamente, un diálogo en el que cada parte aporte sus conocimientos y exponga sus percepciones.
En cualquier caso, proteger debe ser un signo de progreso, necesario para el cuerpo y para la mente, como las vacaciones pagadas por la jornada de 8 horas. Proteger, al fin y al cabo, es incrementar el patrimonio, aumentar los fondos de reserva, dominar la jugada. Ni más ni menos. Se trata de garantizar usos y de abolir abusos, de respetar patrimonios y personas, razones y hablas diversas. Se trata de conseguir gobernando, que todas las percepciones sean posibles porque el escenario está asegurado.

Ha llovido mucho desde que, en un muy lejano 1872, Yellowstone se convirtió en el Primer Parque Natural de la Historia. Las ideas sobre la preservación del patrimonio natural, en efecto, han evolucionado enormemente en los últimos años, a causa por una parte de las nuevas situaciones planteadas, y por otra, en razón de los fracasos parciales habidos tras más de un siglo de política proteccionista. De los fracasos y de los éxitos, desde luego. El movimiento proteccionista de lo natural, arrastra tras sí una larga historia, en gran parte reflejo de la realidad sociológica en que nació y se ha ido desarrollando.

NOTAS BREVES:
¿Qué esperamos para empezar a recuperar y proteger lo destruido?
¿Cuándo empezamos la cruzada de recuperación y protección de todo el Río Guatapurí y de otras fuentes de agua que estamos acabando rápidamente?
No olvidemos que la educación ambiental es un bueno apoyo para crear conciencia en el tratamiento de los recursos naturales.

Columnista
18 febrero, 2010

Tenemos que gobernar la realidad

Feel the sand on your feet, not your wardrobe weight.
Hernán Maestre Martínez

MEDIO AMBIENTE Por: Hernán Maestre Martínez Valledupar, Ciudad Ecológica de Colombia. Recuperemos y conservemos la cuenca del río Guatapurí. Corresponde a la Administración intentarlo. En nuestra opinión es una de sus funciones más típicas. Debe gobernar… que es algo más que mandar, o sea, que debe procurar que lo deseable y posible se convierta en […]


MEDIO AMBIENTE

Por: Hernán Maestre Martínez

Valledupar, Ciudad Ecológica de Colombia. Recuperemos y conservemos la cuenca del río Guatapurí.

Corresponde a la Administración intentarlo. En nuestra opinión es una de sus funciones más típicas. Debe gobernar… que es algo más que mandar, o sea, que debe procurar que lo deseable y posible se convierta en hechos tangibles. Más que hacer, debe esforzarse para que la gente haga lo debido y como es debido. Por lo que en nuestro ámbito administrativo respecta, de momento y en materia de protección de la naturaleza, esta situación todavía no se da, o no se da lo bastante. Pero deberá darse. Deberá darse o naufragamos en un mar de buenas intenciones sacudido por tempestades de incomprensión. De buenas intenciones, y también con alguna no tan buena, no vayamos  ahora a pecar de excesivamente ingenuos…
Debemos derrochar buen juicio y ponderación; imponer el orden preciso en este doloroso desmadre. No puede ser que la gente del campo que la gente del monte reciban al médico como si del portador de las enfermedades se tratara, por el mero hecho de que es él quien la diagnóstica. Ni tampoco puede ser que el médico en este caso, el ecólogo culpe al campesino de la precariedad sanitaria en que se encuentra sumido. Si la gestión ambiental no es lo bastante buena, es preciso mejorarla a favor de quienes la sufren, no en contra suya. Si el interés común conlleva a limitaciones en los usos, los afectados deben verse, no indemnizados, pero si compensados, porque no son lesiones lo que tiene que producirse sino reconversiones, cambios y no prohibiciones.
Y, por último, recuérdese de limitar debe saberse muy bien qué se limita, porqué razón y hasta dónde: la ecología aquí, puede ayudar y mucho, puesto que sin lugar a dudas conservar no significa congelar (lo que exigiría previamente matar), sino, por el contrario, garantizar vida. Proteger debe ser un deliberado acto de gobierno, no una resignada concesión a científicos prestigiosos o ecologistas incordiantes, y menos todavía una punición a campesinos marginados. Proteger debe ser una medida sociológica sin victima alguna y con muchos beneficiarios, fruto de un pacto social que haya permitido a sus actores explicarse mutuamente, un diálogo en el que cada parte aporte sus conocimientos y exponga sus percepciones.
En cualquier caso, proteger debe ser un signo de progreso, necesario para el cuerpo y para la mente, como las vacaciones pagadas por la jornada de 8 horas. Proteger, al fin y al cabo, es incrementar el patrimonio, aumentar los fondos de reserva, dominar la jugada. Ni más ni menos. Se trata de garantizar usos y de abolir abusos, de respetar patrimonios y personas, razones y hablas diversas. Se trata de conseguir gobernando, que todas las percepciones sean posibles porque el escenario está asegurado.

Ha llovido mucho desde que, en un muy lejano 1872, Yellowstone se convirtió en el Primer Parque Natural de la Historia. Las ideas sobre la preservación del patrimonio natural, en efecto, han evolucionado enormemente en los últimos años, a causa por una parte de las nuevas situaciones planteadas, y por otra, en razón de los fracasos parciales habidos tras más de un siglo de política proteccionista. De los fracasos y de los éxitos, desde luego. El movimiento proteccionista de lo natural, arrastra tras sí una larga historia, en gran parte reflejo de la realidad sociológica en que nació y se ha ido desarrollando.

NOTAS BREVES:
¿Qué esperamos para empezar a recuperar y proteger lo destruido?
¿Cuándo empezamos la cruzada de recuperación y protección de todo el Río Guatapurí y de otras fuentes de agua que estamos acabando rápidamente?
No olvidemos que la educación ambiental es un bueno apoyo para crear conciencia en el tratamiento de los recursos naturales.