Un incidente aéreo ocurrido en el aeropuerto El Embrujo, en la isla de Providencia, jurisdicción del Archipiélago de San Andrés, generó alarma en redes sociales luego de que se difundieran videos del momento en que una aeronave tuvo que abortar su aterrizaje debido a ráfagas de viento.
Las imágenes muestran cómo un avión ATR 42 de la aerolínea Satena, durante su maniobra de aproximación, fue impactado por una ráfaga de viento que alteró su velocidad y dirección, poniendo en evidencia la complejidad de la operación. No obstante, la reacción del piloto permitió ejecutar una maniobra de seguridad que evitó que la aeronave impactara contra la pista.
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Como medida preventiva, el piloto decidió regresar al aeropuerto Gustavo Rojas Pinilla de San Andrés, extendiendo el trayecto que normalmente dura cerca de 25 minutos a aproximadamente una hora.
De acuerdo con reportes oficiales, el vuelo involucrado en el incidente, ocurrido el 30 de enero, aterrizó sin novedades en San Andrés y ninguno de los pasajeros ni tripulantes resultó lesionado.
Satena explicó a distintos medios que la situación estuvo relacionada con condiciones meteorológicas adversas en la región.
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“Debido a las condiciones meteorológicas asociadas al avance de un frente frío sobre el mar Caribe, se están presentando cortantes de viento y ráfagas superiores a los 30 nudos en el archipiélago de San Andrés y Providencia”, indicó la aerolínea en un comunicado.
El aeropuerto El Embrujo es considerado uno de los más desafiantes del país para las operaciones aéreas, debido a su pista corta y a que solo permite el aterrizaje de aeronaves de pequeño tamaño, con capacidad limitada de pasajeros. A estas condiciones estructurales se suma el incremento de fenómenos climáticos extremos, como las ráfagas intensas asociadas a frentes fríos provenientes de Norteamérica, conocidos como ‘wind shear’ o cizalladura del viento.
La inestabilidad climática en la zona ha generado un aumento de turbulencias severas y cambios bruscos en la dirección del viento, lo que eleva el nivel de riesgo durante las maniobras de aproximación y obliga a los pilotos a tomar decisiones rápidas y técnicas.
Ante este panorama, las autoridades aeronáuticas y de gestión del riesgo, como la Dimar y el Ideam, mantienen una vigilancia permanente sobre las condiciones atmosféricas en el Caribe colombiano, con el fin de restringir o suspender operaciones aéreas cuando sea necesario, priorizando la seguridad de pasajeros y tripulaciones.











