“El hombre es dueño de lo que calla y esclavo de lo que dice”, una de tantas frases célebres y enseñanzas que recibí de mi papá y que hoy, en su natalicio y en el año en que ha partido a la casa del Padre, he querido atesorar, honrar su vida y su legado, y compartirlo con ustedes.
No me sorprendió la multitud que se congregó en la catedral del Ecce Homo de Valledupar con ocasión de las honras fúnebres del médico cesarense Oswaldo Ángulo Arévalo, padre de la urología en el departamento del Cesar, un chiriguanero indeleble que deja huella en el corazón de los vallenatos.