La agrupación vallenata adaptó la canción por insistencia de sus seguidores. Raúl Montero asumió el reto de trasladar a la guitarra eléctrica la emblemática introducción de acordeón.
La canción fue lanzada en 2006.
La acordeonera bogotana llegó a Valledupar pensando en su participación en el Festival de la Leyenda Vallenata.