Hay una epidemia silenciosa en las oficinas, juntas directivas, despachos públicos y tarimas de nuestra región y país. No se mide en los balances financieros ni en las encuestas de favorabilidad, pero se respira en la pesadez de los silencios a puerta cerrada.
Tras el cierre del ciclo electoral, el editorial llama a la clase dirigente del Cesar a dejar atrás las diferencias políticas y trabajar de manera conjunta por el desarrollo regional. El texto insiste en la necesidad de una agenda común, diálogo institucional y unidad de propósitos para impulsar proyectos estratégicos en el departamento y el Caribe colombiano