Quien fue su compañero de fórmula, Ramiro Padilla, le dio el último adiós al acordeonero.
El compositor de San Jacinto, Bolívar, de la alegría pasó a la melancolía porque la mujer en la que descargó su amor no le correspondió a pesar de sus detalles, teniendo que con el dolor del alma cerrar esa puerta que nunca más se abrió.