Las opciones para conectarse a Internet principalmente son dos: la primera es de manera inalámbrica atreves del WiFi, la segunda mediante un cable de red comúnmente conocido como Ethernet. En este contexto analiza las dos opciones para identificar sus diferencias:
Velocidad de conexión.
Los factores que influyen en que una conexión sea más rápida que otra son varios, el problema principal es la saturación de canales y a la gran cantidad de conexiones por defecto. Si bien en teoría WiFi ofrece una mayor capacidad de velocidad que la conexión a través de cable, estos factores hacen que sea inestable y disminuye la capacidad de transmisión de datos. También hay que tener en cuenta las estructuras, como paredes de hormigón y otros materiales de construcción, que provocan perdidas de señal y una reducción del rendimiento de la conexión WiFi. Cuanto más alta sea la frecuencia, mayor es la tasa de absorción de muros y suelos.
Si bien estas variaciones son casi imperceptibles durante una navegación sencilla, las diferencias en el rendimiento pueden resultar más evidentes a la hora de jugar juegos en línea, compartir archivos en red o al reproducir contenidos ultraHD en streaming.











