12 octubre, 2019

Silvestre polémico, pero grande en realidad

Si hay algún artista colombiano que merece el apelativo de resiliente ese es Silvestre Dangond, de quien tantas cosas se han dicho, que es buena o mala gente, que es prepotente, que ayuda a muchas personas, o por el contrario es egoísta, que por qué compro avión pudiendo gastarse esa plata ayudando a gente pobre, […]

Si hay algún artista colombiano que merece el apelativo de resiliente ese es Silvestre Dangond, de quien tantas cosas se han dicho, que es buena o mala gente, que es prepotente, que ayuda a muchas personas, o por el contrario es egoísta, que por qué compro avión pudiendo gastarse esa plata ayudando a gente pobre, en fin, se han tejido muchos mitos alrededor de su imagen.

Lo único que puedo decir al respecto y emulando al filósofo griego Sócrates: “Solo sé que nada sé”: y a eso le agrego: Pero… algo sé. Silvestre es un artista que muy a pesar de ser de unas familias muy reconocidas y de tradición en Urumita, su niñez y adolescencia no fueron para nada fácil, la gente y algunos medios muchas veces han sido implacables con él. Si bien es cierto que ha cometido errores, como todos los cometemos, también ha tenido grandes aciertos, a eso se le abona que se hizo a base de mucho esfuerzo y disciplina. Aunque no soy de su círculo más cercano, sí soy su amigo, y soy su gran admirador, más no su fanático pues mi único ídolo es Dios, su talento es sorprendente, versátil, carismático, visionario, solo traigo a colación un ejemplo y es su éxito como presentador de televisión en su momento, siendo una artista joven relativamente sin experiencia ni preparación en esas lides, logró hacerlo al nivel de los grandes presentadores y conductores del mundo, obteniendo un alto rating. Cuando grabó el video de “Si yo Supiera”, en su bello pueblo, fecha en que fui invitado por él y por su manager, Carlos Bloom, quizás como desagravio a que no pudimos reunirnos en el Foro de Emprendimiento de El Pilón, debido a una falla de logística, fui atendido excelentemente, si sus detractores pudieran verlo en su elemento, en su entorno, sencillo, rodeado de sus amigos de infancia y su familia, en el fresco patio de la casa solariega de su abuela, a pies descalzos, matizado con canto de loros y verdes calagualas, comiéndose gustosamente con cuchara de totumo y servido en bongo de madera, el arroz con camarón seco que con tanto gusto le preparé, si lo vieran así tal cual como es, sencillamente bajarían la cabeza y vieran que no es esa persona arrogante que ellos cuestionan. La inteligencia del divo de Urumita es innegable, un hombre que aprendió de los episodios tristes y de los traspiés de su historia, y decidió no volver a repetirla, sino más bien enderezar el camino. Cuando para algunos le pareció errada su partida a los Estados Unidos, por el contrario se la aplaudí, sin duda alguna es notorio un mayor acercamiento familiar una vez radicado allá, se nota que comparte mucho en familia, obviamente dentro de las posibilidades que su apretada agenda, el estar aquí, en su entorno con todos sus amigos y su gente, lógicamente le robaban espacio para su familia, pues para un hombre que nació en medio de parrandas el estar donde todo es folclor le resulta casi que imposible no dejarse tentar por ese ambiente. Pero si él es inteligente, Bloom no se queda atrás, creyó casi que ciega y pacientemente en él, cuando nadie creía, yo diría que vaticinó que Silvestre iba a ser grande, y no se equivocó. A Dangond el éxito lo acompaña, sin duda está bien asesorado, aplaudo su decisión de realizar la clausura de su exitoso tour musical Entre Grandes aquí en la tierra que lo vio crecer como persona y artista, en donde nacieron sus bellos hijos, sin duda ese dia en Valledupar se moverán muchos millones de pesos, y ganarán desde el vendedor de chicles hasta los hoteles más costosos.