9 octubre, 2019

Sí se puede diversificar la economía regional. El ejemplo del Huila

Es recurrente oír que no nos diversificamos y que prepondera la minería. Que su peso en la producción departamental, del Cesar y La Guajira, estaría apabullando a las otras actividades, especialmente la tradicional agropecuaria. Eso no es cierto.

Es recurrente oír que no nos diversificamos y que  prepondera la minería. Que su peso en la producción departamental, del Cesar y La Guajira, estaría apabullando a las otras actividades, especialmente la tradicional agropecuaria. Eso no es cierto.

Coexiste la minería con otros oficios como el comercio, los servicios, de todo tipo, incluyendo restaurantes,  hotelería y turismo, y los de educación, salud. Algo de industria y las agrícolas, pecuarias y de pesca. En las agropecuarias,  calculando el valor de lo producido (fruta cruda, o aceite crudo o refinados) sobresale la palma,  que supera las 2/3 partes de la producción del renglón en el Cesar.

Es decir, hay diversificación pero no la suficiente. Nos da nervios la declinación progresiva en el porvenir de la  minería sin haber creado otras actividades sustitutas sostenibles y renovables, que generen empleos, y sea el momento de recordar factores  que inciden para que las fuentes de riqueza no mueran y no se inhiba la creación de nuevas: el primero,  la persistencia en la vocación y en la voluntad de los dirigentes empresariales y sociales, independientemente de que haya  buenos o malos políticos.

Es la experiencia del Huila, departamento que se ha convertido en las últimas 2 décadas en el primer productor nacional de café, más de 100.000 familias viven del grano, en un gran productor de tilapia (no tienen mar pero sí estanques artificiales),  hoy exporta en filete al año 60 millones de dólares, es un gran generador de energía con  Betania y El Quimbo. Y en el turismo ha potenciado San Agustín y los bellos hoteles del desierto de la Tatacoa. El Huila no se queda corta en la marihuana medicinal, ni las frutas, ni el cacao de calidad. Para no hablar del arroz.

“…Los sectores distintos al de hidrocarburos se vienen fortaleciendo. En el pasado la región dependía de esa actividad. Producíamos 65.000 barriles diarios y hoy apenas estamos en un 50 % (…) ha afectado, los ingresos del departamento”, dice Ariel Rincón, presidente de la Cámara de Comercio de Neiva (Portafolio, 31 julio 2019). Neiva es una ciudad intermedia más pequeña que Valledupar.

Merece destacar dos aspectos finales.

En el Huila en lugar de entrar en discusiones políticas le apostaron a los beneficios de la paz: “No hay ninguna duda de que el acuerdo de paz ha sido importante para la región, y de la tranquilidad que se vive en muchos municipios, a pesar de que continúan la delincuencia común y otros fenómenos que esperamos sean atendidos por la fuerza pública. Pero se ha recuperado la confianza en la movilidad”, dice Rincón.

Los empresarios se han organizado años atrás transformando los productos de su tierra y han constituido empresas de reconocimiento nacional: Arroz Roa, Flor Huila, Coagrohuila, Coocentral, Achiras del Huila, Tolimás, Cadefihuila, entre otras.

La dirigencia empresarial y gremial tiene ahí un ejemplo en un departamento intermedio similar. ¡Pilas!

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