La violencia obstétrica, según legislaciones de diversos países latinoamericanos, se refiere a cualquier acción u omisión por parte del personal de salud que tenga un impacto negativo en el cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres. Esto incluye un trato deshumanizado, el uso innecesario de intervenciones médicas y la patologización del proceso natural (Corzo-Contreras et al, 2024).
En Valledupar esta realidad está completamente invisibilizada y son muy pocas voces las que se atreven a hablar sobre esto. Una de ellas ha sido Alejandra Pardo, una madre que tuvo a su primer hijo en el 2014 en esta ciudad. En una conversación muy sentida, me relató su dura experiencia:
“Mientras que estuve en la sala de parto con otras mujeres escuché como a una de ellas el personal de salud le decía -Ay, pero qué tanto gritas si este no es tu primer parto-. A otra le dijeron -No haga tanto show que está poniendo nerviosas a las demás-”.











