Después de 7 meses como agente interventor del Hospital Rosario Pumarejo López, José Liñán, considera que ha aportado a la recuperación, pero también aprendido de los procesos de esta empresa de salud que en octubre cumplió 75 años. Sin embargo, hasta el momento no está confirmado que la Superintendencia de Salud levantará la intervención en el mes de enero.
¿Cómo describiría la situación actual del hospital?
El hospital está en una situación presente bien, con unas condiciones de prestación de servicio fuertes, robustas… El hospital está fuerte en la prestación de servicios, Sus finanzas son sanas, pero tenemos el problema de los pasivos que vienen de antes de la intervención, eso nos puede poner en riesgo la operación corriente si se levanta la interventoría.
¿De qué son esos pasivos y cómo afectan al hospital?
Antes de enero del año 2022, el hospital debía a proveedores $14.000 millones y tenía una deuda producto de demandas del orden de $21.000 millones. En total son como 65.000 millones de pesos que podría ser el pasivo cierto del hospital. Esa es la gran amenaza que tiene el hospital.











