Después del reciente brote de fiebre aftosa que se presentó en el país, la distribución, el comercio y el consumo de carne de res se han visto impactados. Si bien es cierto que la ingesta de carne y leche no implican riesgo para la salud, como lo aseguró recientemente el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), la incertidumbre propia de la situación no permite continuar de manera normal con una actividad económica que, de acuerdo a cifras del Dane, generó 16,4 billones de pesos en el 2016; más de tres veces lo que produjo el sector cafetero.
En dicho contexto las ventas de pollo, pescado y cerdo han venido aumentando; de acuerdo con el más reciente estudio de Fenavi sobre proteína animal, en promedio los colombianos consumen anualmente 31 kilos de pollo, 8.6 de cerdo y 6.8 de pescado.
Ante el aumento del consumo cobra relevancia identificar las condiciones que deben tener estos tres alimentos a la hora de ingerirlos. Por tal razón expertos recomiendan:











