La fiebre es resultado de un mecanismo de defensa que activa al cuerpo frente a factores externos, esto se debe a diversas causas siendo más frecuente las infecciones. Cuando la temperatura es igual o mayor a 38°C se habla de fiebre. Este es un mecanismo de autoprotección que activa las defensas del cuerpo para actuar sobre las infecciones en niños.
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La medición de la temperatura se complementa con el estado general que presenta el niño, si la temperatura aumenta acompañado de malestar general e irritabilidad se debe administrar antitérmico y mantenerlo hidratado. El tratamiento de primera opción es el paracetamol administrado por vía oral con dosis adecuada calculada por el peso del niño, o ibuprofeno si es mayor de 6 meses y el médico lo indique.











