Hace unos días la fonoaudióloga Mabel Martínez Roa, docente de la Universidad Nacional de Colombia, la Universidad del Rosario y la Escuela Colombiana de Rehabilitación, mediante una conferencia titulada: ‘Disfluencia: intervención desde la fonoaudiología’, reveló que durante la pandemia sus consultas médicas por pacientes con tartamudez habrían aumentado notoriamente.
En su presentación alegó que la responsabilidad de este aumento se debe a las cuarentenas, las cuales retrasaron los procesos del habla que se dan de manera social en ambientes comunicativos diversos y significativos como el ámbito escolar.
“Las actividades académicas de muchos niños menores de 4 años no se pudieron realizar. A los jardines infantiles les quedó complicado tener niños atentos frente a una cámara. Los padres tuvieron que cambiar las reglas en casa y priorizaron actividades laborales, generando que los menores de edad se vieran cohibidos en las relaciones sociales, que son importantes para estimular el proceso del habla”, señaló la experta en la conferencia.











