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Editorial - 8 abril, 2010

Región Caribe y nuevo modelo de desarrollo

Superó con creces las expectativas la votación por la constitución de una Región Caribe, obtenida el pasado 14 de marzo, que sobrepasó los dos millones quinientos mil votos sólo en los departamentos de la Costa Atlántica, a pesar de que la Registraduría no ha procesado los resultados en el resto del país. Se trata de […]

Superó con creces las expectativas la votación por la constitución de una Región Caribe, obtenida el pasado 14 de marzo, que sobrepasó los dos millones quinientos mil votos sólo en los departamentos de la Costa Atlántica, a pesar de que la Registraduría no ha procesado los resultados en el resto del país.
Se trata de un mandato simbólico que debe ser apropiado por los nuevos congresistas costeños, como también por la clase dirigente de la región, tanto del sector público como del privado, para que pasemos de los votos a los hechos, y se inicie una serie de acciones en beneficio no sólo de los habitantes de la Región Caribe sino también de todos los colombianos.
En primer lugar, se requiere que los parlamentarios de la Región Caribe, inicien cuanto antes los trabajos para acordar una reglamentación de las normas de la Constitución Política establecen en el tema de la conformación de las regiones y lograr construir – desde ahora- el consenso necesario para ambientar la iniciativa.

Es el momento de reconocer el liderazgo, el tesón y el gran esfuerzo que hicieron por sacar adelante esta iniciativa, el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano de la Rosa, su asesora Elvia Mejía, entre otros, y en general los mandatarios costeños entre los cuales se destacó la diligencia del gobernador del Cesar, Cristian Moreno Panezo.
Colombia es un país de regiones, su geografía, su historia  y su cultura así nos lo muestran; está la Región Caribe, la zona cundiboyacense, Antioquia y el Eje Cafetero, los Santanderes, la Región Pacífica, los Llanos Orientales, etc, cuyas necesidades en materia social son distintas y diversas, como también sus potencialidades en materia de desarrollo económico.
Luego, entonces, se requiere esa ley de ordenamiento territorial que le permita a las regiones desarrollar todas esas potencialidades y es el momento oportuno de comprometer con estos temas a los candidatos presidenciales que pretenden suceder a Álvaro Uribe Vélez.
Pero más allá de la reglamentación de la conformación de las regiones, como unidades autónomas, se requieren,  adicionalmente, otros instrumentos para cambiar la forma de planear y gestionar el desarrollo económico y social del país: hoy se hace desde Bogotá, es decir del centro a la periferia; debemos hacerlo al contrario de lo local, desde lo regional a lo central.
Y en este sentido, es importante también insistir en la creación del Fondo de Compensación que permita reducir las inequidades interregionales en Colombia, a partir de una propuesta bien sustentada de la  autoría de dos destacados jóvenes economistas costeños, Jaime Bonnet y Jorge Alvis; iniciativa con la cual se han comprometido la gran mayoría de los aspirantes a la Presidencia de la República.
La dirigencia de la Región Caribe, en general, y del Cesar, como departamento mediterráneo y minero están llamadas a luchar por un cambio, insistimos, en la concepción, planeación y ejecución de las políticas públicas en el país. Desde ya se debe propender por un cambio en esa visión centralista y excluyente de ver el desarrollo económico, social y cultural. Mucho se ha avanzado con la elección popular de alcaldes, primero, y luego con la elección popular de gobernadores, pero en materia de políticas públicas, principalmente las de carácter económico, el país se sigue mirando desde el centro, desde el ombligo, cuando las tendencias de la globalización económica y cultural, muestran la necesidad de marchar en el sentido contrario, en pensar el desarrollo desde las costas, desde las regiones, a la manera como lo han hecho España y Francia, en Europa. Nuevamente, hay que comenzar a luchar contra ese centralismo que se resiste a morir, a pesar de todos los intentos por darle cristiana sepultura  y la votación por la Región Caribe y la propuesta de constitución del Fondo de Compensación Regional, son dos instrumentos claves para avanzar en el logro de un nuevo modelo de desarrollo económico y social.

Editorial
8 abril, 2010

Región Caribe y nuevo modelo de desarrollo

Superó con creces las expectativas la votación por la constitución de una Región Caribe, obtenida el pasado 14 de marzo, que sobrepasó los dos millones quinientos mil votos sólo en los departamentos de la Costa Atlántica, a pesar de que la Registraduría no ha procesado los resultados en el resto del país. Se trata de […]


Superó con creces las expectativas la votación por la constitución de una Región Caribe, obtenida el pasado 14 de marzo, que sobrepasó los dos millones quinientos mil votos sólo en los departamentos de la Costa Atlántica, a pesar de que la Registraduría no ha procesado los resultados en el resto del país.
Se trata de un mandato simbólico que debe ser apropiado por los nuevos congresistas costeños, como también por la clase dirigente de la región, tanto del sector público como del privado, para que pasemos de los votos a los hechos, y se inicie una serie de acciones en beneficio no sólo de los habitantes de la Región Caribe sino también de todos los colombianos.
En primer lugar, se requiere que los parlamentarios de la Región Caribe, inicien cuanto antes los trabajos para acordar una reglamentación de las normas de la Constitución Política establecen en el tema de la conformación de las regiones y lograr construir – desde ahora- el consenso necesario para ambientar la iniciativa.

Es el momento de reconocer el liderazgo, el tesón y el gran esfuerzo que hicieron por sacar adelante esta iniciativa, el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano de la Rosa, su asesora Elvia Mejía, entre otros, y en general los mandatarios costeños entre los cuales se destacó la diligencia del gobernador del Cesar, Cristian Moreno Panezo.
Colombia es un país de regiones, su geografía, su historia  y su cultura así nos lo muestran; está la Región Caribe, la zona cundiboyacense, Antioquia y el Eje Cafetero, los Santanderes, la Región Pacífica, los Llanos Orientales, etc, cuyas necesidades en materia social son distintas y diversas, como también sus potencialidades en materia de desarrollo económico.
Luego, entonces, se requiere esa ley de ordenamiento territorial que le permita a las regiones desarrollar todas esas potencialidades y es el momento oportuno de comprometer con estos temas a los candidatos presidenciales que pretenden suceder a Álvaro Uribe Vélez.
Pero más allá de la reglamentación de la conformación de las regiones, como unidades autónomas, se requieren,  adicionalmente, otros instrumentos para cambiar la forma de planear y gestionar el desarrollo económico y social del país: hoy se hace desde Bogotá, es decir del centro a la periferia; debemos hacerlo al contrario de lo local, desde lo regional a lo central.
Y en este sentido, es importante también insistir en la creación del Fondo de Compensación que permita reducir las inequidades interregionales en Colombia, a partir de una propuesta bien sustentada de la  autoría de dos destacados jóvenes economistas costeños, Jaime Bonnet y Jorge Alvis; iniciativa con la cual se han comprometido la gran mayoría de los aspirantes a la Presidencia de la República.
La dirigencia de la Región Caribe, en general, y del Cesar, como departamento mediterráneo y minero están llamadas a luchar por un cambio, insistimos, en la concepción, planeación y ejecución de las políticas públicas en el país. Desde ya se debe propender por un cambio en esa visión centralista y excluyente de ver el desarrollo económico, social y cultural. Mucho se ha avanzado con la elección popular de alcaldes, primero, y luego con la elección popular de gobernadores, pero en materia de políticas públicas, principalmente las de carácter económico, el país se sigue mirando desde el centro, desde el ombligo, cuando las tendencias de la globalización económica y cultural, muestran la necesidad de marchar en el sentido contrario, en pensar el desarrollo desde las costas, desde las regiones, a la manera como lo han hecho España y Francia, en Europa. Nuevamente, hay que comenzar a luchar contra ese centralismo que se resiste a morir, a pesar de todos los intentos por darle cristiana sepultura  y la votación por la Región Caribe y la propuesta de constitución del Fondo de Compensación Regional, son dos instrumentos claves para avanzar en el logro de un nuevo modelo de desarrollo económico y social.