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Editorial - 18 abril, 2010

Rebusque, espacio y salud pública

Un grave problema de invasión del espacio público y un riesgo para la salud de la gente se está generando en Valledupar, con la creciente proliferación de negocios informales en las puertas de las casas, con el fin vender sopas, fritos, pizzas, perros calientes, entre otros. En algunos de estos casos son evidentes la falta […]

Un grave problema de invasión del espacio público y un riesgo para la salud de la gente se está generando en Valledupar, con la creciente proliferación de negocios informales en las puertas de las casas, con el fin vender sopas, fritos, pizzas, perros calientes, entre otros.
En algunos de estos casos son evidentes la falta de las más mínimas prácticas de higiene; además, la misma persona que entrega y manipula los alimentos es la que recibe la plata de sus clientes y en una ponchera llena de agua de jabón meten los platos y los cubiertos utilizados.
Antes, esto sucedía sólo en algunos sectores populares de la ciudad y por la noche, con ocasión de la clientela de los parranderos y bebedores más perniciosos. Pero ahora, el fenómeno se está presentando en barrios residenciales y a cualquier hora del día, sin que las autoridades municipales hagan algo para afrontar este problema.
Es evidente que, ante la crisis económica, la gente tiene que buscarse alguna forma de ganarse la vida y producir algo de ingreso para la casa, y la venta de comidas rápidas y caseras es una buena opción, pero lo mínimo que se requiere es que estos negocios apliquen, insistimos,  unas prácticas mínimas de higiene y que la Secretaría de Salud Municipal tome cartas en el asunto; es a este despacho al que le corresponde velar por la salud pública y estas ventas de comidas, en algunos casos, pueden representar un riesgo para la salud.
Este diario realizó recientemente un informe sobre el tema y el problema es serio, grave y está extendido por toda la ciudad; pero lo más preocupante fueron las declaraciones del Secretario de Salud Municipal, Antonio María Calderón, en el sentido de que este no era un problema de su despacho sino un asunto de la dependencia encargada del control del espacio público.
Por supuesto que es un problema de invasión del espacio público, como también lo es la venta de minutos en las calles o de compactos piratas, repuestos y accesorios para vehículos, etc, como sucede en algunos sectores específicos de la ciudad. Pero ante todo se trata de un riesgo para la salud pública.
El Estado está en la obligación de promover y estimular la actividad económica, con el fin de ayudar a que la ciudadanía obtenga ingresos de manera legal mediante la iniciativa privada; pero esto no se puede lograr permitiendo el caos y la anarquía, por medio de la invasión del espacio público, que es de todos y no del primero que lo quiera usufructuar.
Adicionalmente, si las autoridades no hacen nada frente a este fenómeno, están facilitando una competencia desleal contra aquel microempresario que también tiene su negocio de comidas, pero que si cumple las normas de higiene, paga impuestos y genera empleo y afilia a sus empleados al sistema de seguridad social.
Sobre este tema, es el propio Alcalde Luis Fabián Fernández el que tiene que tomar cartas, de manera directa, ejerciendo los controles a los cuales le obliga la Constitución y la Ley, tanto en materia de espacio público, como en el control a un riesgo para la salud de los habitantes de Valledupar.
La administración tiene que hacer un barrido en todas las calles de la ciudad, ya que el problema está generalizado y hacer los controles respectivos; en algunos casos con actividades de pedagogía es posible que se logre mejorar la higiene en estos sitios, pero en otros casos tendrán que proceder a sus cierres, como lo determina la ley.
Igualmente, es necesaria la intervención de la Personería Municipal y de nuestra parte seguiremos denunciando el problema y lo pondremos en conocimiento del propio Ministerio de la Protección Social y de la Superintendencia Nacional de Salud, que tendrá que investigar si, en este caso, hay una omisión de la Secretaría Municipal de Salud.

Editorial
18 abril, 2010

Rebusque, espacio y salud pública

Un grave problema de invasión del espacio público y un riesgo para la salud de la gente se está generando en Valledupar, con la creciente proliferación de negocios informales en las puertas de las casas, con el fin vender sopas, fritos, pizzas, perros calientes, entre otros. En algunos de estos casos son evidentes la falta […]


Un grave problema de invasión del espacio público y un riesgo para la salud de la gente se está generando en Valledupar, con la creciente proliferación de negocios informales en las puertas de las casas, con el fin vender sopas, fritos, pizzas, perros calientes, entre otros.
En algunos de estos casos son evidentes la falta de las más mínimas prácticas de higiene; además, la misma persona que entrega y manipula los alimentos es la que recibe la plata de sus clientes y en una ponchera llena de agua de jabón meten los platos y los cubiertos utilizados.
Antes, esto sucedía sólo en algunos sectores populares de la ciudad y por la noche, con ocasión de la clientela de los parranderos y bebedores más perniciosos. Pero ahora, el fenómeno se está presentando en barrios residenciales y a cualquier hora del día, sin que las autoridades municipales hagan algo para afrontar este problema.
Es evidente que, ante la crisis económica, la gente tiene que buscarse alguna forma de ganarse la vida y producir algo de ingreso para la casa, y la venta de comidas rápidas y caseras es una buena opción, pero lo mínimo que se requiere es que estos negocios apliquen, insistimos,  unas prácticas mínimas de higiene y que la Secretaría de Salud Municipal tome cartas en el asunto; es a este despacho al que le corresponde velar por la salud pública y estas ventas de comidas, en algunos casos, pueden representar un riesgo para la salud.
Este diario realizó recientemente un informe sobre el tema y el problema es serio, grave y está extendido por toda la ciudad; pero lo más preocupante fueron las declaraciones del Secretario de Salud Municipal, Antonio María Calderón, en el sentido de que este no era un problema de su despacho sino un asunto de la dependencia encargada del control del espacio público.
Por supuesto que es un problema de invasión del espacio público, como también lo es la venta de minutos en las calles o de compactos piratas, repuestos y accesorios para vehículos, etc, como sucede en algunos sectores específicos de la ciudad. Pero ante todo se trata de un riesgo para la salud pública.
El Estado está en la obligación de promover y estimular la actividad económica, con el fin de ayudar a que la ciudadanía obtenga ingresos de manera legal mediante la iniciativa privada; pero esto no se puede lograr permitiendo el caos y la anarquía, por medio de la invasión del espacio público, que es de todos y no del primero que lo quiera usufructuar.
Adicionalmente, si las autoridades no hacen nada frente a este fenómeno, están facilitando una competencia desleal contra aquel microempresario que también tiene su negocio de comidas, pero que si cumple las normas de higiene, paga impuestos y genera empleo y afilia a sus empleados al sistema de seguridad social.
Sobre este tema, es el propio Alcalde Luis Fabián Fernández el que tiene que tomar cartas, de manera directa, ejerciendo los controles a los cuales le obliga la Constitución y la Ley, tanto en materia de espacio público, como en el control a un riesgo para la salud de los habitantes de Valledupar.
La administración tiene que hacer un barrido en todas las calles de la ciudad, ya que el problema está generalizado y hacer los controles respectivos; en algunos casos con actividades de pedagogía es posible que se logre mejorar la higiene en estos sitios, pero en otros casos tendrán que proceder a sus cierres, como lo determina la ley.
Igualmente, es necesaria la intervención de la Personería Municipal y de nuestra parte seguiremos denunciando el problema y lo pondremos en conocimiento del propio Ministerio de la Protección Social y de la Superintendencia Nacional de Salud, que tendrá que investigar si, en este caso, hay una omisión de la Secretaría Municipal de Salud.