“Un sancocho de anzuelo”. De esa forma resumió un jurista el caso disciplinario de los 16 concejales de Valledupar que fueron destituidos e inhabilitados en segunda instancia por la Procuraduría General de la Nación para ejercer cargos públicos durante 12 años.
Los cabildantes fueron sancionados disciplinariamente por elegir a Omar Contreras como contralor de Valledupar a pesar que Contreras, presuntamente, se encontraba inhabilitado para ejercer el puesto, por haber sido un año antes Defensor del Pueblo en el Cesar. En su momento, incluso se habló de quiénes serían los 16 nuevos concejales que entrarían, sin embargo, no hubo cambios y los concejales siguieron sesionando.
¿Por qué? Una vez conocida la decisión, los corporados iniciaron procesos a través de sus apoderados. Una vez tomada la decisión de inhabilitarlos, recusaron pidiendo aclaraciones sobre el fallo.











