La pérdida de confianza es uno de los problemas más urgentes al que se enfrenta nuestro país, y el Cesar no es la excepción. Ello impacta a toda la sociedad, miremos algunos ejemplos: los votantes eligen a los candidatos que, según su opinión, cumplirán las promesas electorales; las empresas invierten esperando seguridad jurídica; los compradores confían en los vendedores, estos a su vez confían en que les pagarán sus bienes o servicios en el futuro; el ciudadano confía en que la Policía, al darle información, actúe consecuentemente…
¿Pero qué es confianza? De manera resumida podríamos decir que es la fe en los demás: en su honestidad, fiabilidad y buena voluntad; que no se actuará de manera oportunista.
En esta época, típico año electoral, se siente y se observa, con gran preocupación, la pérdida de confianza en la dirigencia política local, regional y nacional.











