Desde la distancia, existen muchas opiniones sobre Venezuela. Algunas ideológicas, desde el desinterés, desde la solidaridad, desde la razón, desde la ciencia política y, sobre todo, desde los derechos humanos. Sin embargo, quisiera transmitir lo que los actores principales, los venezolanos, sienten.
Lo sucedido el 28 de julio no puede dejar indiferente a nadie en la región. Es una situación que supera la ficción y pone en primera plana la realidad de un país y de las personas que hoy sufren bajo un gobierno totalitario y sin comprensión de los derechos humanos. Por ello, me tomé la tarea de consultar con diferentes venezolanos.
Indagando a un consultor político venezolano que, por motivos de seguridad, prefiere permanecer en el anonimato, sobre los últimos hechos de persecución, comenta: “Maduro hoy está derrotado a nivel nacional e internacional. Hay fracturas dentro de su coalición de gobierno, ruptura en las fuerzas armadas y se le ve afectado psicológicamente. Mientras tanto, la oposición se crece. Tienen las actas, tienen los votos, tienen el respaldo internacional y se encuentran presionando para lograr un quiebre y permitir una transición en el país. Hoy estamos ante la oportunidad histórica más importante del país, y más cerca que nunca de lograr la libertad. El cambio en Venezuela es irreversible. Es cuestión de tiempo”.











