El mensaje de Iván Duque, instalado como presidente de la República, no es tan escandaloso en Colombia como las palabras del representante del Centro Democrático y hoy líder del Senado, Ernesto Macías.
Duque, de 42 años de edad, se convirtió en el mandatario número 60 en la historia del país, y en la plaza Simón Bolívar recurrió a un mensaje esperanzador y amable. Sin ataques, especialmente direccionado al imaginario del público sobre su misión de poner fin a las diferencias que han polarizado a Colombia en los últimos años.
“Hoy llega a la Presidencia de Colombia una nueva generación, motivada por el servicio y no por el ejercicio vanidoso del poder, comprometida con el futuro y sin anclas y prejuicios en el pasado, inspirada en la justicia social y en la seguridad como el cimiento de nuestras libertades, y dedicada a promover el entendimiento, el trabajo en equipo y la construcción de consensos. Es una generación llamada a gobernar libre de odios, de revanchas, de mezquindades y con el mandato de millones de compatriotas de hacer de nuestro país una tierra grande donde los símbolos de nuestro tricolor retomen su significado”, declaró Duque Márquez.











