LUIS ÁNGEL BELEÑO
Una oferta para trabajar en un ‘call center’, con ingresos que podían alcanzar entre $15 y $20 millones entre salario y comisiones, llevó a un cesarense hasta Camboya. Lo que parecía una oportunidad laboral terminó, según relató en un testimonio difundido por la Gobernación del Cesar, en jornadas de hasta 16 horas, amenazas, castigos y descuentos económicos por no cumplir las metas que le imponían.
El hombre forma parte del grupo de cesarenses que regresó al país después de permanecer varios meses en Camboya. Contó que la propuesta surgió cuando se encontraba en Bogotá junto a unos amigos y se quedaron sin empleo. Uno de ellos les habló de un familiar que estaba en ese país y de una oportunidad para trabajar.










