No fue casualidad que en su última rendición de cuentas, el alcalde de Valledupar, Augusto Ramírez, iniciara su exposición por el punto social. Fue uno de lo más cuestionados desde el inicio de su administración por parte de quienes ejercieron el control social y político. Difícil de cuantificar, según sus veedores, el mandatario se encargó de enumerar los impactos de las inversiones que realizó en lo social desde el año 2016, cuando asumió como alcalde.
Los dos ejes temáticos fueron La Familia es lo Primero y la Cultura Ciudadana. Para la administración un “impacto histórico sobre el tejido social de la ciudad”, para otros “un fracaso en la inversión de recursos por la falta de planeación”.
Tres fueron las cabezas visibles de estos proyectos. Además del mandatario, la primera dama, Lisbeth Rosado, y la Oficina de Gestión Social liderada por el líder cristiano, Jaider Rincones Márquez.











