Era una mañana calurosa en Tierra Grata, la vereda en la que habitan más de 300 personas, entre excombatientes de la antigua guerrilla Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP), víctimas del conflicto armado y otros ciudadanos.
En medio de un recorrido por los proyectos productivos que tienen los firmantes del Acuerdo de Paz en este lugar cuya extensión es de alrededor de 80 hectáreas en jurisdicción del municipio de Manaure, Cesar, algunos de ellos manifestaron que ese pacto con el Gobierno nacional se habría implementado a paso lento.
“En estos 6 años no ha habido voluntad política, la idea era hacer trizas el Acuerdo, desgastarnos, el Gobierno solo dio los $8 millones, el resto hay que agradecérselo a la cooperación internacional”, expresó uno de los reincorporados desde la ferretería que crearon a través de una asociación de 92 de ellos.











