Lo vivido este miércoles 16 de octubre en la Universidad Popular del Cesar es la ratificación de, quizás, la peor crisis de credibilidad institucional que haya sufrido la UPC. Así lo definieron profesionales de la universidad. Una campaña en la que el debate y la elección de quiénes participarían en la consulta estamentaria se dio en los estrados judiciales no podía terminar de otra forma que entre el caos y los señalamientos de fraude.
En la entrada de la UPC sede Sábanas desde antes de las ocho de la mañana se instalaron carpas con logos de los candidatos y computadores conectados a internet para que votaran los estudiantes que entraban o salían de clases.
A priori, la apuesta de un voto virtual parecía innovadora y ágil porque los estudiantes no tendrían que acercarse a las sedes del centro académico a depositar su voto. Para hacerlo bastaba aparecer en la base de datos y tener acceso a internet desde un computador o celular. Pero el sistema virtual que no había fallado, durante la consulta estamentaria de la UPC presentó fallas que provocaron señalamientos, duda y por supuesto incertidumbre entre los candidatos y la comunidad estudiantil.










