El país no quería repetir lo ocurrido el 18 de agosto de 1989 con Luis Carlos Galán Sarmiento, cuando en el municipio de Soacha atentaron contra su vida y el desenlace fue fatal. Colombia no debía revivir un magnicidio como aquel, que marcó para siempre la memoria de los colombianos.
Las nuevas generaciones tenían derecho a no cargar en sus recuerdos, para el resto de sus vidas, actos salvajes que arrebatan la vida de hombres buenos a la vista de todos. Generaciones como la mía ya llevamos esa carga.
Con 39 años de edad, Miguel Uribe Turbay dejó de existir, pero, irónicamente, seguirá vivo para siempre en la memoria nacional. Lo de menos era su condición de candidato a la Presidencia de la República. Falleció un buen padre, hijo, esposo, hermano, amigo y, sobre todo, un ser humano valioso. Todo eso y más fue Miguel Uribe Turbay.










