Los candidatos punteros
Abelardo de la Espriella, en este último mes, ha despegado y rompe la tendencia del 20 % que traía, superando a Iván Cepeda en un momento ideal, llegando al 32 %, una disparada muy fuerte de casi 14 puntos. Se consolida como un fenómeno; no tiene partidos ni listas al Congreso fuertes. Abelardo entendió que tenía que cambiar y ahora vemos un candidato más moderado y menos agresivo. Comenzó a recorrer el país. Hay dos datos clave que pueden marcar la diferencia: Abelardo comenzó a capturar votantes indecisos y de centro. Según esta encuesta, 1,5 millones de colombianos que votaron por Petro en segunda vuelta en 2022 ahora lo están apoyando. Otro dato clave es la victoria de Abelardo en Bogotá; decían los viejos políticos que quien gana en Bogotá, gana la Presidencia. Llegó la hora de meterse a Bogotá a reforzar esa tendencia. En un análisis anterior dije: “Caballo que alcanza gana”, pero todavía falta mucha carrera y no puede confiarse, ni mucho menos cantar victoria.
Iván Cepeda, con un 31 %, vive un momento difícil; no logra pasar del 30 %. Si las últimas cuatro encuestas te ubican en una cifra y de ahí no pasas, tocaste techo, lo que demuestra que solo cuenta con la base de Gustavo Petro. No ha conquistado un solo voto nuevo, y es urgente replantear la campaña porque, de ahí, lo que viene es bajar. Eso le está pasando a Cepeda, que comete varios errores. No está haciendo medios, algo que es gravísimo. Mientras De la Espriella está en Noticias Caracol, Noticias RCN y El Tiempo, Cepeda está evadiendo entrevistas para que no le pregunten por los temas en los cuales a Petro le va mal. Su fuerza de influencer o bodegas se nota desgastada porque no es un candidato fácil de vender. Tampoco te da juego para hacer cosas diferentes que emocionen; no conecta con los símbolos de la gente como sí lo está haciendo De La Espriella visitando el Milagroso de Buga, la Vieja Mello en Riohacha y el Carnaval de Barranquilla. Y, para colmo, no le está llegando a los jóvenes. Desde RTVC le están haciendo mucho daño al utilizar los medios públicos para apoyarlo descaradamente. Y, como si fuera poco, la salida de la Consulta por la Vida lo debilitó, lo que generó una división que lo pone contra las cuerdas. Y, por último, le está apostando al discurso veintejuliero en plaza pública, leyendo papelitos que aburren. Lo positivo: está llenando plazas y eso genera impacto, pero ojo, cuatro meses antes de las elecciones puede ser prematuro, porque mantener ese ritmo es muy difícil. El gobierno Petro tendrá que invertir mucho dinero para ayudarlo.











