El departamento del Chocó, históricamente afectado por el olvido estatal, es escenario de una fuerte disputa por territorios de los que salieron las FARC y una prueba de los retos que tiene Colombia antes de ver cristalizada su pacificación.
Seis meses después de concretarse un acuerdo de paz con las FARC, esta región, que hace frontera con Panamá y tienes costas en los océanos Atlántico y Pacífico, ha visto multiplicadas sus tribulaciones por las disputas entre la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y bandas criminales de origen paramilitar.
Conforme avanzan los choques entre bandos crecen las denuncias de desplazamientos e intimidaciones a las comunidades y ganan terreno delitos como la explotación minera ilegal que amenaza el río Atrato, el tercero navegable del país después del Magdalena y el Cauca, y el secuestro, el más reciente perpetrado el pasado domingo.











