La experiencia de elección atípica de alcalde en Chiriguaná dejó enseñanzas y confirmó algunos comportamientos particulares de un evento de esta clase. Como lo habíamos vaticinado, la abstención fue la ganadora, apenas un 41,6 % de los habitantes habilitados para votar se acercaron a las urnas, es decir, 10.466, marcando una diferencia del 26% menos, con relación a la elección a la elección de 2023, cuando sufragaron 17.105 ciudadanos.
Con muy contadas excepciones, las maquinarias siempre se imponen en estas elecciones atípicas y la desmotivación del votante, por las promesas incumplidas, se dispara; por otro lado, el desconocimiento y la desinformación sobre el voto en blanco alejó a muchos de las urnas.
El resultado favoreció a Juan Carlos García Mejía, y como alcalde electo debe enfrentar una situación nada halagüeña, el desbarajuste administrativo y financiero por el que atraviesa el municipio, sumado al catastrófico periodo de interinidad de cuatro meses, obligan al burgomaestre a diseñar una hoja de ruta precisa y sin concesiones.






