Lo que ocurrió este sábado en el aeropuerto Alfonso López de Valledupar es un episodio que no debe repetirse. Es inaceptable que una ciudad con las dimensiones que ostenta hoy la capital cesarense se someta a la mala planeación de la administración aérea, que en este caso compromete a la Aeronáutica Civil y a la Concesión Aeropuertos de Oriente que desde hace cinco años opera este aeropuerto. Quedó en evidencia la falta de coordinación y planeación.
Los vuelos que no pudieron realizarse por la falta de controladores aéreos es una perla más, aunque de mayor gravedad, que se suma al rosario de quejas que venían desde hace tiempo en contra del servicio aéreo de Valledupar, originados principalmente por los retrasos e incumplimientos en las obras de remodelación del Alfonso López que todavía siguen sin ver la luz.
¿Qué le pasó a la Aeronáutica Civil? ¿Por qué su planificación es tan débil, que en caso de enfermedad o ausencia del controlador de turno, se paraliza la navegabilidad aérea de la ciudad?
