EDITORIAL

Proceso de selección

Luego del informe que publicó este diario sobre la manera cómo invierten los impuestos que pagan los vallenatos a la Administración Municipal, queda más claro el panorama y la magnitud del presupuesto que maneja el alcalde de la ciudad Fredys Socarrás. Los dineros que ingresan por concepto de impuestos, al igual que los otros recursos […]

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Luego del informe que publicó este diario sobre la manera cómo invierten los impuestos que pagan los vallenatos a la Administración Municipal, queda más claro el panorama y la magnitud del presupuesto que maneja el alcalde de la ciudad Fredys Socarrás.
Los dineros que ingresan por concepto de impuestos, al igual que los otros recursos que recibe el Municipio, requieren de una gran responsabilidad y visión para su ejecución, y aunque da la sensación de que es ‘mucha plata’, es necesario reconocer que son bastante limitados frente a las necesidades de la ciudad. Finalmente mejorar los servicios públicos y ejecutar otras obras que requieren sus habitantes, son su objetivo. Esos recursos deben ser manejados con razonabilidad, transparencia y para el beneficio general. Que durante este año se recauden en impuestos más de cien mil millones de pesos habla de la importancia de la selección del gerente o encargado de manejarlos y ejecutarlos.
Por eso, con este concepto claro, que esperamos sea así para la ciudadanía vallenata, es oportuno, ahora que se avecina al año en el cual se decide quién será el próximo Alcalde de esta ciudad de los Santos Reyes, resaltar la importancia que tiene el perfil del candidato, su preparación académica, su experiencia en manejo gerencial, su capacidad de convocatoria, su carisma, su sensibilidad humana, su don de mando, y tener fortalezas para saber trabajar en grupo y bajo presión, saber escoger a sus colaboradores más cercanos, y ser honesto con sus valores y principios.
Que tenga visión de ciudad y que el servicio público sea su norte y no el afán de birlar a la sociedad que lo elige haciendo negocios para beneficio personal. Esos requisitos son lo mínimo que debe mostrar quien aspire a ser Alcalde. Cada habitante de la ciudad debe convertirse en un veedor de su gestión y de sus colaboradores, de tal manera que haya aplausos o sanción social visible. La transparencia es inherente a la gestión pública.
La ciudad empieza a recuperarse del ‘descuadernamiento’ total en que la encontró hace tres años el Alcalde Socarras, ya bajo la Ley 550 y la que entregará con nuevo Plan de Ordenamiento Territorial (POT), Plan Maestro de Acueducto y Alcantarillado, Plan Especial de Manejo del Patrimonio (PEMP), Plan de Movilidad, Plan para la Sostenibilidad Social, Económica y Gobernanza, exige de los vallenatos responsabilidad y visión para escoger a quien tendrá en sus manos la gerencia de la ciudad a partir del 2016. Iniciemos pues el ‘proceso de selección’ y no nos dejemos meter los dedos en la boca como en pasadas épocas, porque no habrá perdón por la equivocación.

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