El infortunado suceso que ocurrió en Medellín en el estadio Atanasio Girardot mientras se jugaba el partido entre Nacional y River Plate de Argentina, en el que resultó un hombre quemado con pólvora, abrió por enésima vez el debate del uso de la pólvora en el país.
El hecho que ocurrió justo cuando comenzó diciembre, mes en el que tradicionalmente se usa la pólvora para celebrar las fiestas navideñas, puso en alerta a todas las autoridades que aunque habían iniciado las respectivas campañas para contrarrestar el uso de esta, les faltaba más contundencia en el control.
En el Cesar en los últimos tres años el número de quemados con pólvora ha disminuido sustancialmente. Sin embargo, no sobra que los rigurosos controles y las sanciones para los que expenden y usan pólvora se hagan sentir.
Las secretarías de Salud de Valledupar y la del Cesar han hecho sus campañas a través de medios de comunicación. En la capital cesarense desde el 2012 está prohibido el almacenamiento, la comercialización y la manipulación de pólvora, según lo establece un Decreto Municipal.
Esto permite que realicen todo tipo de acciones de inspección, vigilancia y control en toda la ciudad y aunque en buena hora comenzaron por el sector comercial (centro), es muy importante que se vayan a las tiendas de barrios, donde de manera estratégica han movido los negocios de ventas de pólvora. EL PILÓN conoció que es en los barrios populares donde están almacenando la pólvora para distribuirla de manera clandestina.
Muchos ciudadanos ya han denunciado que escuchan desde tempranas horas de la noche las detonaciones de artefactos que venden en tiendas barriales. La Nevada, Los Fundadores, Primero de Mayo, Ciudadela 450 Años y las diferentes invasiones son las principales zonas donde se están presentando estos casos.
“Detén la venta de pólvora no la necesitamos para divertirnos”, es el eslogan de la campaña que promueve la Secretaría de Salud de Valledupar, que invita a denunciar los establecimientos de venta ilegal de pólvora en Valledupar.
En este asunto deben estar realmente sincronizados con la Policía Nacional, porque si la ciudadanía denuncia y no ve ningún resultado, difícilmente se puede evitar que por la manipulación de pólvora se presenten quemados.
Pero el llamado final, independiente de la responsabilidad de las autoridades en su control, es el compromiso de los padres de familia que no deben permitir que sus hijos celebren la Navidad con pólvora. Como ya lo dijo EL PILÓN, los padres cuyos hijos resulten quemados, tendrán que responder ante la justicia.
