Preocupan los lamentables hechos ocurridos recientemente al interior de la Universidad Popular del Cesar, UPC, donde grupos de estudiantes protagonizaron enfrentamientos verbales y episodios de tensión por respaldar a los dos candidatos presidenciales que están en contienda.
La situación debe encender las alarmas de toda la comunidad académica y de la sociedad vallenata, la cual no puede verse como un hecho normal porque son episodios que nada tienen que ver con los propósitos de la educación superior.
No se puede permitir que la polarización política penetre espacios que deberían estar dedicados al conocimiento, al debate argumentado y a la formación integral de los jóvenes. La UPC, universidad pública, es un escenario para la construcción de pensamiento académico y por ende no puede ser utilizada para ponerla al servicio de intereses electorales. Allí las distintas corrientes ideológicas deben darse en el marco del respeto mutuo y el intercambio civilizado de ideas.
