Desde el momento mismo de la instalación de toda la infraestructura logística en los distintos sitios escogidos para la realización de la 55 versión del Festival Vallenato, comienza a sentirse y palparse ese ambiente que desde hace ya tres años no se vivía a plenitud en Valledupar.
En las calles de Valledupar, y en especial en la Plaza Alfonso López y toda la zona contigua a ella, se vuelve a respirar ese aire de folclor, alegría, parranda típica, mujeres hermosas de aquí y de allá, variedades de comercio y gastronomía, todo acompañado de ese calor humano de nuestra gente.
Es una sensación de renacimiento de los componentes culturales que encierra el Festival Vallenato y que siempre han caracterizado a estas fiestas folclóricas. “Ya hacía falta el festival, esto es un acontecimiento que necesitamos todos, es una terapia emocional para todos los que amamos este género musical”, dijo emocionado y de manera espontánea un periodista sabanero.
Si eso piensan, sienten y viven los que vienen de afuera de Valledupar y del Cesar, con toda lógica para nosotros los de aquí, que año tras años hemos convivido con ese matiz de emociones y sentido de pertenencia cultural, la connotación del Festival Vallenato va mucho más allá de una simple fiesta.





