Mucho se ha dicho de la falta de conexión del gobierno del presidente Gustavo Petro con territorios como el Cesar y, en especial, su capital Valledupar. Han sido cuatro años de falta de coordinación institucional entre lo local y el ente central.
Hoy Emdupar está bajo el control del gobierno central que no ha puesto el dinero necesario ni posibilitó -como ha afirmado el alcalde Orozco- que se conformara un gobierno corporativo adecuado, con una junta de personalidades públicas y del sector privado, gremial y sindical: y que la región, a través del departamento la capitalizara. Tampoco cofinanció ni el reservorio, ni el alcantarillado pluvial, ni la planta de aguas residuales que descarga sobre el río Guatapurí, ni los sistemas de los corregimientos. Y el tema de energía también está regulado por el gobierno nacional, que maneja las comisiones respectivas y la Superintendencia. Afinia y Air-e son distribuidoras contratistas de la Nación.
El hospital Rosario Pumarejo de López, otra entidad, sigue en manos de la intervención de la Superintendencia de Salud. Al parecer, los resultados, en balance, han sido mejores, pero no monopoliza el servicio de salud, pues hay otras IPS privadas y públicas, como el Eduardo Arredondo, en la ciudad. Pero Emdupar y Afinia son un monopolio natural, poseedoras de las redes de distribución del servicio.
