La comunidad expectante requiere una decisión clara y categórica, nada ambigua de si se va a entregar a otra compañía minera la explotación de las áreas mineras a las que renunció Prodeco. Esa es una decisión importante para el país, el departamento, los municipios mineros y la comunidad.
El asunto es simple y vamos a simplificarlo. El Cesar producía del orden de 50 millones de toneladas anuales de carbones térmicos, esos minerales exportables que se combustionan en los países compradores, que generalmente son países ricos, grandes emisores de gases contaminantes al planeta.
De ese volumen el 35% lo producía Prodeco en las minas ubicadas al norte de la cabecera de La Jagua de Ibirico y en Calenturitas, en el centro contiguo a las minas de Drummond y CNR.





