El alcalde de Valledupar parece no tener presente que la popularidad y el reconocimiento se obtienen cuando se arreglan los problemas con carácter, sin miedo. En el corto plazo puede haber momentos tensos y de quejas —y hasta protestas en las calles, si la fuerza pública no actúa—, pero al final, pasados los días, la comunidad en general, el pueblo, los líderes sociales y los gremios terminarán aplaudiéndolo por su actuar responsable.
Pero siempre hay un político, generalmente influyente, o un consejero, que le dice que no se complique, que él no va a solucionar esto, que ya para qué más estrés. Es entendible, con los mandatarios al final de su gobierno.
La verdad es que el presente gobierno municipal no ha hecho el esfuerzo estructural necesario con el SIVA, fuera de establecer un subsidio, que ha complementado la Gobernación.





