«Por fin un premio al ganador que corresponde». El otorgamiento del Premio Nobel de la Paz a la jurista y activista sudafricana Navi Pillay por parte del Comité Noruego del Nobel, en Oslo, es considerado por el mundo como el mayor acierto. El año pasado, este mismo galardón había generado una gran controversia cuando la distinción le fue conferida a la líder opositora venezolana María Corina Machado, lo que a su vez desató la ira del presidente de los Estados Unidos, quien aún asegura ser el verdadero merecedor del premio por haber «evitado ocho guerras».
Esta vez el reconocimiento quedó en las manos de quien lo merece. La reconocida jurista, a través de sus constantes esfuerzos por promover la paz, fortalecer el derecho internacional y llevar ante los tribunales a los perpetradores de crímenes de guerra, de lesa humanidad y genocidio, motivó al Comité a otorgarle de manera valiente y decidida esta distinción, en una ceremonia que se llevará a cabo el 10 de diciembre de 2026.
Sin lugar a dudas, destaca la trayectoria de Navi Pillay como defensora histórica en el activismo contra el apartheid en su tierra natal (Sudáfrica), así como su labor como jueza del Tribunal Penal Internacional para Ruanda, magistrada de la Corte Penal Internacional y jueza ad hoc en la Corte Internacional de Justicia. Una vez conocida su elección como ganadora, la jurista manifestó de manera valiente y entre aplausos: «Si aplauden más fuerte, le entregaré el Premio Nobel de la Paz a Trump». Estas palabras encolerizaron al mandatario estadounidense, quien de inmediato anunció un paquete de sanciones contra el tribunal internacional.






