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Columnista
7 agosto, 2023

¡Ojo con María Isabel!

Feel the sand on your feet, not your wardrobe weight.
Eloy Gutiérrez Anaya

Hasta este punto de la competencia por la alcaldía municipal de Valledupar y cuando todos los candidatos ya están inscritos formalmente, la mayoría de las campañas están centradas en lo mismo de cada cuatro años, es decir, en consolidar alianzas politicas con acuerdos bajo la mesa que en la mayoría de los casos están relacionados con dividir el presupuesto proporcionalmente o acordar apoyos para las próximas elecciones legislativas.


Hasta este punto de la competencia por la alcaldía municipal de Valledupar y cuando todos los candidatos ya están inscritos formalmente, la mayoría de las campañas están centradas en lo mismo de cada cuatro años, es decir, en consolidar alianzas politicas con acuerdos bajo la mesa que en la mayoría de los casos están relacionados con dividir el presupuesto proporcionalmente o acordar apoyos para las próximas elecciones legislativas.

He podido hacer un análisis y aclaro que no soy experto en el tema, pero a través de los años uno va forjando una capacidad de anticipar los movimientos en cada elección; así las cosas, me aventuraré a “tomar una foto” del actual momento en el que están las campañas; de los once candidatos inscritos solo cinco llegarán hasta el final de la carrera, uno por terquedad y porque su comité de aplausos le metieron en la cabeza que va a ser alcalde, otro porque tiene un compromiso con el partido que lo avaló de llegar hasta el final para poder contar con cuantos votos cuentan para las elecciones al Congreso de la República, el siguiente porque tiene un compromiso económico para mantenerse en la contienda hasta el final y servir de trampolín para que el favorito gane cómodamente con unos 50 mil votos; así las cosas, si aplicamos la fórmula básica de la matemática un significativo grupo terminará negociando su caudal con aquel que considere que va a ganar; pero ojo que hay algunos que están haciendo de pararrayos con una intención clara.

Estuve haciendo seguimiento muy de cerca a la campaña de María Isabel Campo y debo reconocerles que me le quito el sombrero, encarna definitivamente lo que es hacer una campaña limpia, profesional, austera y decente, amen que cuenta con un equipo asesor de lujo empezando por su señor padre Rodolfo Campo Soto y otra serie de profesionales, empresarios y estrategas del más alto nivel, les recomiendo que se lean su programa de gobierno y no me dejarán mentir que es un lujo de programa, toca puntualmente las soluciones para una Valledupar que se debate entre el desorden, el desempleo, la falta de planeación y la inseguridad, todas las anteriores fruto de unas causas que están aún vigentes y puedo asegurar que son pocos los que están planteando algo serio para resolverlos pero lo más importante es que no está hipotecada a ningún grupo político ni a los mega financiadores, sus fuentes de recursos son realmente limpios y admirables, desde rifas, “vacas”, voluntariado y actividades de recaudo.

En sus diez decálogos del Renacer Vallenato establece las bases del programa de gobierno en los ejes sociales, ambientales, cero corrupción, participación ciudadana y proyección de futuro sumado a una verdadera propuesta de educación acompañada de seguridad ciudadana entre otros aspectos que ustedes mismos pueden leer el plan de gobierno; insisto, su campaña está llegando a todos los sectores, desde los más altos niveles empresariales hasta las comunidades que hoy no tiene esperanza porque la perdieron a través de cada campaña de promesas sin cumplir. 

Si las mediciones no fallan, María Isabel hoy debe estar ubicada de tercera en las encuestas y con el mayor crecimiento puesto que su estrategia de calle, su carisma, su energía y su condición de mujer está despertando un fervor que contagia particularmente a aquellas mujeres que se identifican con ella; madre cabeza de hogar, inteligente y muy capaz; de continuar con esa tendencia la franja del NS/NR (No sabe, no responde) y del voto en  blanco que sumados alcanzan el 31% en las mediciones serias, no en las que se mandan a hacer por encargo para coquetearle a los grandes financiadores; podría presentarse el mismo fenómeno político sucedido en las elecciones del 2019 en Cúcuta, en Cartagena, y mas recientemente con Rodolfo Hernández (Me refiero la forma de hacer la campaña), esto demuestra que hoy por hoy hay un sector mayoritario que es mucho mas consciente del voto y para el caso de Valledupar esa porción de la ciudadanía  tiene en este momento en sus manos la elección del próximo alcalde que les está enviando un mensaje claro y contundente a los candidatos que representan lo mismo de siempre, esta vez la elección será mas de conciencia que de emociones o de intereses porque han asumido un compromiso por la ciudad que se cae a pedazos.

Hacer proselitismo de opulencia en medio de la más alta pobreza y desigualdad les va a pasar la factura y la campaña apenas empieza, ojo que María Isabel les puede dar la gran sorpresa.

Por: Eloy Gutiérrez Anaya.