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Columnista - 5 septiembre, 2013

No sea tan cujííí

Muerto mi gran compadre Cuco Medina, casa donde vivió como le dio la gana el maestro Escalona, se presentó a mí apartamento y me hizo tres o cuatro visitas, lo que me tenía cabriao y a Mercy sorprendida.

Boton Wpp

Por José M. Aponte Martínez

Muerto mi gran compadre Cuco Medina, casa donde vivió como le dio la gana el maestro Escalona, se presentó a mí apartamento y me hizo tres o cuatro visitas, lo que me tenía cabriao y a Mercy sorprendida, ya que sabíamos que algo traía entre manos mi primo; en la cuarta o quinta visita se destapó y me dijo: sorpréndase con lo que le voy a decir, pero yo he analizado uno por uno a esos pendejos jugadores de dominó que no le paran bola a nadie ni a nada cuando están sentados tirando fichas y bebiendo tinto y he concluido que solamente usted me puede atender como lo hacia el Cuco, porque usted siquiera escribe algo y opina, aunque a veces sin querer decir nada, dice mucho pero superficialmente y he resuelto que de hoy en adelante me prepare y me tenga reservada una habitación con aire acondicionado, cama doble y si es posible en el futuro instale un ascensor, porque tanto usted como yo no estamos para subir escaleras.

Eso es todo, pero agregó, mientras yo venga la primera vez solo o acompañado me manda unos conejos guisados, 3 ó 4, y unos jamanares tal como lo hacia el Cuco con bastante frecuencia y mañana vengo para que me dé una llave o la respuesta.

Me puse cabezón, pues nunca había estado de acuerdo con mi compadre Cuco y Raque sobre la lidia que tenía la presencia de Escalona, pero tampoco los pude convencer y ellos, que lo entendían bien, lo querían y le gustaban las fiestas y el traguito no me pararon bola, pero las mujeres ayudan mucho cuando hay problemas y los crean cuando no los hay, y al contarle a Mercy sobre las pretensiones de Rafael, sin pensarlo me dijo: “él está loco, el muy pechugón, él no sabe que la Maye es otra familiar de esta casa, y que además que le vamos a decir a la Escalona con Aby a la cabeza cuando lo sepan y Ruth se ponga como una fiera, amén de Ada, Ocha, Margarita, La Negra, El Pirry y Bala, que tengamos que agachar la cabeza para no verle los ojos, que se vaya con su necedad pa otra parte; te ruego Jose que se lo digas o de no se lo digo yo con claridad, que no sea tan reloco, pretensioso y desconsiderao”.

Así se lo expliqué al Maestro, quien sonriendo me dijo: yo sabía que eso iba a pasar, pero como no hay peor diligencia que la que no se hace, yo la hice y pasó lo que tenía que pasar, además yo no cambio a Raque y sus atenciones por nadie, porque como ella no hay, pero queda en firme lo de los conejos y jamanares, lo que tampoco se cumplió nunca, pero que dio motivo para que después me reclamara airadamente, tal como lo hacia él y me dijera: “Primo, usted no cumple ni año, no sea Martínez, no sea tan cujííí”.

Como nos gustaría a los Cesarenses ahora que el Presidente Santos está repartiendo la mermelada, vernos representados en el gabinete ministerial por figuras de la talla de Jaime Murgas Arzuaga en Agricultura o Edgardo Maya Villazón en Justicia o cualquier otro. Sería un buen acierto y se haría justicia con este Departamento que tan alejado ha estado del poder central.

¿Desapareció la Oficina de Tránsito Municipal? Todos preguntan por el fantasma que desempeña las funciones de ordenar el tránsito en esta ciudad que día a día está peor.

Columnista
5 septiembre, 2013

No sea tan cujííí

Feel the sand on your feet, not your wardrobe weight.
José M. Aponte Martínez

Muerto mi gran compadre Cuco Medina, casa donde vivió como le dio la gana el maestro Escalona, se presentó a mí apartamento y me hizo tres o cuatro visitas, lo que me tenía cabriao y a Mercy sorprendida.


Por José M. Aponte Martínez

Muerto mi gran compadre Cuco Medina, casa donde vivió como le dio la gana el maestro Escalona, se presentó a mí apartamento y me hizo tres o cuatro visitas, lo que me tenía cabriao y a Mercy sorprendida, ya que sabíamos que algo traía entre manos mi primo; en la cuarta o quinta visita se destapó y me dijo: sorpréndase con lo que le voy a decir, pero yo he analizado uno por uno a esos pendejos jugadores de dominó que no le paran bola a nadie ni a nada cuando están sentados tirando fichas y bebiendo tinto y he concluido que solamente usted me puede atender como lo hacia el Cuco, porque usted siquiera escribe algo y opina, aunque a veces sin querer decir nada, dice mucho pero superficialmente y he resuelto que de hoy en adelante me prepare y me tenga reservada una habitación con aire acondicionado, cama doble y si es posible en el futuro instale un ascensor, porque tanto usted como yo no estamos para subir escaleras.

Eso es todo, pero agregó, mientras yo venga la primera vez solo o acompañado me manda unos conejos guisados, 3 ó 4, y unos jamanares tal como lo hacia el Cuco con bastante frecuencia y mañana vengo para que me dé una llave o la respuesta.

Me puse cabezón, pues nunca había estado de acuerdo con mi compadre Cuco y Raque sobre la lidia que tenía la presencia de Escalona, pero tampoco los pude convencer y ellos, que lo entendían bien, lo querían y le gustaban las fiestas y el traguito no me pararon bola, pero las mujeres ayudan mucho cuando hay problemas y los crean cuando no los hay, y al contarle a Mercy sobre las pretensiones de Rafael, sin pensarlo me dijo: “él está loco, el muy pechugón, él no sabe que la Maye es otra familiar de esta casa, y que además que le vamos a decir a la Escalona con Aby a la cabeza cuando lo sepan y Ruth se ponga como una fiera, amén de Ada, Ocha, Margarita, La Negra, El Pirry y Bala, que tengamos que agachar la cabeza para no verle los ojos, que se vaya con su necedad pa otra parte; te ruego Jose que se lo digas o de no se lo digo yo con claridad, que no sea tan reloco, pretensioso y desconsiderao”.

Así se lo expliqué al Maestro, quien sonriendo me dijo: yo sabía que eso iba a pasar, pero como no hay peor diligencia que la que no se hace, yo la hice y pasó lo que tenía que pasar, además yo no cambio a Raque y sus atenciones por nadie, porque como ella no hay, pero queda en firme lo de los conejos y jamanares, lo que tampoco se cumplió nunca, pero que dio motivo para que después me reclamara airadamente, tal como lo hacia él y me dijera: “Primo, usted no cumple ni año, no sea Martínez, no sea tan cujííí”.

Como nos gustaría a los Cesarenses ahora que el Presidente Santos está repartiendo la mermelada, vernos representados en el gabinete ministerial por figuras de la talla de Jaime Murgas Arzuaga en Agricultura o Edgardo Maya Villazón en Justicia o cualquier otro. Sería un buen acierto y se haría justicia con este Departamento que tan alejado ha estado del poder central.

¿Desapareció la Oficina de Tránsito Municipal? Todos preguntan por el fantasma que desempeña las funciones de ordenar el tránsito en esta ciudad que día a día está peor.