26 mayo, 2021

Taryn, el ‘colibrí’ que más quería a Rafael Escalona

Este 26 de mayo el compositor de ‘El mejoral’ y ‘El testamento’ estuviera cumpliendo 94 años de edad.

Rafael Escalona Martínez y su hija Taryn Escalona.   

FOTO: CORTESÍA.

Recuerdo que Jaime Molina
Cuando estaba borracho ponía esta condición
Que, si yo moría primero me hacía un retrato
O, si él se moría primero le sacaba un son
Ahora prefiero esta condición
Que me hiciera el retrato
Y no sacarle el son”

‘Elegía a Jaime Molina’ es la canción preferida de Taryn ‘Colibrí’ Escalona Gil, hija del compositor patillalero Rafael Escalona Martínez, quien este 26 de mayo estaría cumpliendo 94 años de edad. Al conmemorarse el natalicio de su padre, la periodista y presidenta de la Fundación Rafael Calixto Escalona recordó anécdotas y elogió su legado.

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La canción que más me gusta de mi papá indiscutiblemente es ‘Jaime Molina’ porque es una obra a la amistad; ahí sembró su corazón y los recuerdos son muchos, era un papá muy tierno, me sentaba en sus piernas y me pechichaba”, dijo Taryn a EL PILÓN.

Con nostalgia recordó que mayo es dedicado totalmente a su padre porque nació y murió este mes. “Este mes es de grata recordación a través de sus canciones y recuerdos. Infortunadamente este año no pudimos hacerle nada presencial por la pandemia, pero no va a pasar desapercibido porque en cualquier mes del año el maestro Escalona tendrá su gran homenaje”, expresó.

Un día mi papá me dijo: ‘A ti no te voy a hacer canción, a ti solo te voy a poner alas para que te eleves todo lo alto que te permitan tus alas porque tú eres mi colibrí, tú vas a volar alto y tú eres la encargada de perpetuar este legado’. Esa fue la misión que él me dejó y aquí estoy cumpliéndole a su palabra”, añadió.

Taryn Escalona conserva los escritos que le hacía su padre en el que expresaba su amor y cariño. FOTO: CORTESÍA.

ANÉCDOTAS

Taryn Escalona Gil recordó la anécdota cuando era la mensajera de su papá en Valledupar y solía llevarles recados a Consuelo Araujonoguera y a sus amigos; sin embargo, se sorprendía al ver que otras personas tenían la misma labor, ya que el maestro los llamaba para asegurarse de que sus razones fueran entregadas.

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Me llamaba bien temprano a decirme que le fuera a visitar a Consuelo, pero resulta que cuando yo llegaba donde Consuelo ya encontraba a Carlos Alberto Atehortúa y encontraba dos más porque él mandaba a un principal y a un suplente por si alguno le fallaba. Un día dije que ya no iba a estar llevando razón porque eso no iba a pasar otra vez”, contó.

Relató que tenía un contestador de llamadas y un día recibió un mensaje de su papá molesto porque no había salido a darle sus mensajes a la ‘Cacica’ y a sus amigos de la capital del Cesar, por lo que le dijo ‘pajarraca’ en vez de ‘colibrí’.

Yo tenía un contestador y él me llamaba tempranito, entonces puse el mensaje ‘Hola, habla la colibrí, me dejas tu mensaje por favor’. Escuchaba que sonaba el teléfono y me dijo: ‘pajarraca e’ porra, ni pendejo que fuera para hablar con máquina’ y era que él me había mandado que fuera donde Consuelo, ‘Memo’ Daza y el ‘Turco’ Pavajeau; como no le había hecho el mandado no le contesté y salí corriendo a dar las razones, encontrándome con Carlos Alberto Atehortúa quien me dijo: ‘A buscar un poco de gente a tu papá, que le desapareciste medio Valle y me toca encontrársela’ (Risas)”, finalizó.

Al tiempo, envió un mensaje a la nueva generación para que preserven el legado de su padre, en el que se incluyen las canciones ‘Honda herida’, ‘El testamento’, ‘La vieja Sara’, ‘El mejoral’, entre otros.

Le digo a la nueva generación que no olviden quien fue Rafael Escalona, ese hombre que se atrevió a convertir un diablo en tren y por eso trabajamos a través de la Fundación Rafael Calixto Escalona para que este legado no muera y vivirá eternamente en el alma vallenata”, dijo.

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Aunque Taryn no compone, es escritora y con orgullo resalta que el talento lo heredaron sus primos Durán Escalona, quienes son cantantes y compositores. Además, recuerda cada día que su papá le decía que “las canciones eran una poesía cantada”.

Por: Carmen Lucía Mendoza Cuello/ EL PILÓN
@luciamendozac