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Columnista - 11 mayo, 2010

Mockus, lejos de Santos y cerca de Dios

BITÁCORA Por: Oscar Ariza Daza El éxito de la candidatura de Antanas Mockus ha sido tan vertiginoso que la competencia ha tenido que salir a buscar ayuda en otros sectores, teniendo que reformular su concepto de publicidad, sin que haya podido alcanzar resultados lo suficientemente contundentes para detener la ola verde que gota a gota […]

BITÁCORA


Por: Oscar Ariza Daza

El éxito de la candidatura de Antanas Mockus ha sido tan vertiginoso que la competencia ha tenido que salir a buscar ayuda en otros sectores, teniendo que reformular su concepto de publicidad, sin que haya podido alcanzar resultados lo suficientemente contundentes para detener la ola verde que gota a gota se agiganta a pasos insospechados. Sin embargo, los enemigos de lo limpio, en lugar de fortalecer su propuesta programática y su actitud, atemorizados por su obcecación para llegar al poder, recurren a métodos como el desprestigio para tomar ventaja.

Uno de los comentarios que más se difunde por internet para tratar de quitarle electorado a Mockus, principalmente a la comunidad cristiana y católica que lo apoya,  es el que lo acusa de ateo; pero más allá de lo que otros puedan pensar o decir, sus acciones muestran y dan mensajes totalmente contrarios a estas acusaciones perversas.

El pasado 27 de Abril  Juan Gossaín, en aras de la verdad periodística le preguntó públicamente en RCN radio si creía en Dios o era ateo, a lo que Mockus respondió no sólo que creía en Dios, sino que era  católico y que iba va a misa unas cinco o seis veces al año. Lo cierto es que en casi todas sus acciones y frases deja ver su proclividad a la espiritualidad, especialmente cuando afirma que es más grave robarse una hostia consagrada que sin consagrar.

Ser religioso en este país parece que pesara más que ser espiritual, por eso vemos a mucha gente asistiendo a misa y a culto, pero olvidando a los veinte minutos de haber salido de allí lo que profesó. Son muchos los colombianos religiosos, abundan los fundamentalistas y sobreabundan quienes se creen jueces por el simple hecho de que su credo los diferencia de los demás.

Hay también quienes se atrincheran en la Biblia y en la fe para cometer iniquidades y luego simular santidad, para tirar la piedra y luego esconder la mano; hay también por montones quienes invocan la protección de Dios o de la virgen para que sus balas tengan acierto en sus prácticas sicariales y hay también millones de creyentes cristianos, católicos o no practicantes, lo suficientemente comprometidos y serios como para saber que un hombre que profesa el amor por el prójimo, la obsesión por  la vida y  el respeto a lo ajeno, jamás podrá estar distante de Dios, aunque no sea religioso.

¿Qué  tan diferente es eso que Mockus propone a lo que nos dice Dios en Éxodo 20: 13? “No matarás”; o en Éxodo 20:15? “No hurtarás” y en Éxodo 20:17? “No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo”.

Escuchar y ver a  alguien que ama, que defiende la vida, la honestidad, la verdad y la justicia,  da suficiente confianza para creer que estaremos bien gobernados y protegidos, pues quien gobierna en el marco de la justicia, coincidiendo con los mandamientos  de Dios como no matar, no robar y no codiciar los bienes ajenos como principio universal de convivencia,  es prenda de garantía y tranquilidad para saber que viviremos respaldados por la seguridad y legalidad democrática, pues el mismo Jehová de los Ejércitos así lo ha manifestado en Job 11: 17-18, cuando después de los ataques malintencionados y feroces  de Zofar hacia Job, le promete: “La vida te será más clara que el medio día; aunque oscureciere, será como la mañana. Tendrás confianza, porque hay esperanza; mirarás alrededor, y dormirás seguro”.

Más allá de religiosos, el país necesita de nuevos gobernantes comprometidos con la verdad, con la justicia social, con el crecimiento de la economía, con el respeto por los valores, con la educación como pilar fundamental de cambio, sin importar si profesan credo o no, pues no hay cosa peor que un buen discurso acompañado de malas acciones, que terminan por auspiciar fundamentalismos que en nada ayudan a convivir desde la diferencia.

Es cierto que en  la formación filosófica de Mockus sobresalen pensamientos de Kant, Habermas y Lyothard entre otros, pero eso no lo aleja de Dios, ni de ser un  hombre recto que ha buscado la espiritualidad desde sus trece años, cuando estuvo a punto de entrar al seminario para volverse cura. Esas bases lo han hecho respetar la vida y manejar con maestría el símbolo de lo sagrado con suma responsabilidad;  desde que saluda con las manos unidas como en actitud de oración hasta su afirmación de que cuando salga elegido Presidente de Colombia visitará las bóvedas del Banco de la República en compañía de un sacerdote para declararlas  sagradas.
[email protected]

Columnista
11 mayo, 2010

Mockus, lejos de Santos y cerca de Dios

Feel the sand on your feet, not your wardrobe weight.
Oscar Ariza Daza

BITÁCORA Por: Oscar Ariza Daza El éxito de la candidatura de Antanas Mockus ha sido tan vertiginoso que la competencia ha tenido que salir a buscar ayuda en otros sectores, teniendo que reformular su concepto de publicidad, sin que haya podido alcanzar resultados lo suficientemente contundentes para detener la ola verde que gota a gota […]


BITÁCORA


Por: Oscar Ariza Daza

El éxito de la candidatura de Antanas Mockus ha sido tan vertiginoso que la competencia ha tenido que salir a buscar ayuda en otros sectores, teniendo que reformular su concepto de publicidad, sin que haya podido alcanzar resultados lo suficientemente contundentes para detener la ola verde que gota a gota se agiganta a pasos insospechados. Sin embargo, los enemigos de lo limpio, en lugar de fortalecer su propuesta programática y su actitud, atemorizados por su obcecación para llegar al poder, recurren a métodos como el desprestigio para tomar ventaja.

Uno de los comentarios que más se difunde por internet para tratar de quitarle electorado a Mockus, principalmente a la comunidad cristiana y católica que lo apoya,  es el que lo acusa de ateo; pero más allá de lo que otros puedan pensar o decir, sus acciones muestran y dan mensajes totalmente contrarios a estas acusaciones perversas.

El pasado 27 de Abril  Juan Gossaín, en aras de la verdad periodística le preguntó públicamente en RCN radio si creía en Dios o era ateo, a lo que Mockus respondió no sólo que creía en Dios, sino que era  católico y que iba va a misa unas cinco o seis veces al año. Lo cierto es que en casi todas sus acciones y frases deja ver su proclividad a la espiritualidad, especialmente cuando afirma que es más grave robarse una hostia consagrada que sin consagrar.

Ser religioso en este país parece que pesara más que ser espiritual, por eso vemos a mucha gente asistiendo a misa y a culto, pero olvidando a los veinte minutos de haber salido de allí lo que profesó. Son muchos los colombianos religiosos, abundan los fundamentalistas y sobreabundan quienes se creen jueces por el simple hecho de que su credo los diferencia de los demás.

Hay también quienes se atrincheran en la Biblia y en la fe para cometer iniquidades y luego simular santidad, para tirar la piedra y luego esconder la mano; hay también por montones quienes invocan la protección de Dios o de la virgen para que sus balas tengan acierto en sus prácticas sicariales y hay también millones de creyentes cristianos, católicos o no practicantes, lo suficientemente comprometidos y serios como para saber que un hombre que profesa el amor por el prójimo, la obsesión por  la vida y  el respeto a lo ajeno, jamás podrá estar distante de Dios, aunque no sea religioso.

¿Qué  tan diferente es eso que Mockus propone a lo que nos dice Dios en Éxodo 20: 13? “No matarás”; o en Éxodo 20:15? “No hurtarás” y en Éxodo 20:17? “No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo”.

Escuchar y ver a  alguien que ama, que defiende la vida, la honestidad, la verdad y la justicia,  da suficiente confianza para creer que estaremos bien gobernados y protegidos, pues quien gobierna en el marco de la justicia, coincidiendo con los mandamientos  de Dios como no matar, no robar y no codiciar los bienes ajenos como principio universal de convivencia,  es prenda de garantía y tranquilidad para saber que viviremos respaldados por la seguridad y legalidad democrática, pues el mismo Jehová de los Ejércitos así lo ha manifestado en Job 11: 17-18, cuando después de los ataques malintencionados y feroces  de Zofar hacia Job, le promete: “La vida te será más clara que el medio día; aunque oscureciere, será como la mañana. Tendrás confianza, porque hay esperanza; mirarás alrededor, y dormirás seguro”.

Más allá de religiosos, el país necesita de nuevos gobernantes comprometidos con la verdad, con la justicia social, con el crecimiento de la economía, con el respeto por los valores, con la educación como pilar fundamental de cambio, sin importar si profesan credo o no, pues no hay cosa peor que un buen discurso acompañado de malas acciones, que terminan por auspiciar fundamentalismos que en nada ayudan a convivir desde la diferencia.

Es cierto que en  la formación filosófica de Mockus sobresalen pensamientos de Kant, Habermas y Lyothard entre otros, pero eso no lo aleja de Dios, ni de ser un  hombre recto que ha buscado la espiritualidad desde sus trece años, cuando estuvo a punto de entrar al seminario para volverse cura. Esas bases lo han hecho respetar la vida y manejar con maestría el símbolo de lo sagrado con suma responsabilidad;  desde que saluda con las manos unidas como en actitud de oración hasta su afirmación de que cuando salga elegido Presidente de Colombia visitará las bóvedas del Banco de la República en compañía de un sacerdote para declararlas  sagradas.
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