El reciclaje no es la salvación, pero sí la senda para reducir las afectaciones al medio ambiente, producto de los excesos en la producción y consumo de residuos sólidos.
En ese trabajo, los recicladores de profesión aparecen con mérito propio, aunque no se respete su trabajo. Esta fue una de las principales conclusiones del foro ‘Por el medio ambiente, todos a reciclar’, que realizó EL PILÓN en la Fundación Universitaria del Área Andina ayer.
Como negocio, el reciclaje no es auto sostenible. Por eso los recicladores de oficio, que dependen únicamente de los ingresos de la recolección y venta de residuos, fueron considerados por la Corte Constitucional como vulnerables. “Al tema del reciclaje para que funcione toca inyectarle dinero”, reconoció Fray Orozco, supervisor de gestión ambiental de Drummond.











