El cierre de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2021, COP26, dejó múltiples críticas por algunos estatutos del Pacto de Glasgow que fueron modificados minutos antes de la firma de los 20.000 diplomáticos de casi 200 países que se reunieron en Escocia para establecer un acuerdo climático que intentará mantener el calentamiento global en -1,5 C.
Una de las modificaciones más polémicas tuvo que ver con la explotación del carbón. Primeramente, se había establecido en el documento que se “eliminaría progresivamente” el uso de este mineral, pero China apoyada por la India pidió que se modificara el llamado a “acelerar los esfuerzos hacia la reducción progresiva de la energía producida con carbón sin mitigación, y el progresivo abandono de las ineficaces subvenciones a los combustibles fósiles”.
Lo anterior representó un fracaso en las negociaciones para la eliminación del carbón del mercado internacional y nacional de los países del mundo debido a que los gobiernos ya no se verán obligados de manera inmediata a reemplazar sus actividades económicas y sus fuentes de energía producidas a partir del carbón por una alternativa sostenible.











