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Editorial - 5 abril, 2010

Los retos que nos depara el Festival

En pocos días se realizará en Valledupar la cuadragésima tercera versión del Festival de la Leyenda Vallenata, esta vez en homenaje merecido  al maestro Rafael Escalona Martínez, para el cual se escogió un lema muy bien logrado: “Escalona, el más grande de todos”. De hecho, desde hace algunos días un grupo de directivos de la […]

En pocos días se realizará en Valledupar la cuadragésima tercera versión del Festival de la Leyenda Vallenata, esta vez en homenaje merecido  al maestro Rafael Escalona Martínez, para el cual se escogió un lema muy bien logrado: “Escalona, el más grande de todos”.
De hecho, desde hace algunos días un grupo de directivos de la Fundación del Festival ha realizado gestiones en algunas de las principales ciudades del país para promocionar el evento, que año tras año gana en audiencia, credibilidad y trascendencia para una expresión musical cada vez más reconocida en América Latina y el mundo.
Pero más allá del evento mismo, sobre el cual habremos de referirnos en otras ocasiones, es necesario llamar la atención de la dirigencia y la ciudadanía de Valledupar sobre la necesidad de prepararnos todos para los grandes retos que implica la realización del Festival.
El Festival implica una serie de retos para los gobiernos departamental y municipal, al igual que para el gobierno nacional, para los empresarios de la región, los gremios, los artistas, músicos y compositores, intérpretes, para los vallenatos raizales y – en general- para todos los habitantes de la capital del Cesar. El éxito del certamen depende de muchas cosas y de la coordinación y colaboración de todos.
En primer lugar está el reto de la seguridad, que compromete al gobierno nacional y en particular a entidades como el Ejército y la Policía Nacional, ante las cuales las autoridades locales correspondientes deberán solicitar el aumento del pie de fuerza que se requiere para garantizar la seguridad de la ciudad y la región, en particular ante la coyuntura de tan magno evento.
Sea esta la oportunidad para destacar la colaboración que Valledupar siempre ha tenido del Ejército y de la Policía en los anteriores certámenes, en los cuales la seguridad ha sido una variable bajo control. Pero,   nuevamente requerimos esa colaboración especial, y en esta materia toda la prevención y el control, son bienvenidos. Pero la seguridad depende también de la colaboración de la ciudadanía, que tiene el deber de avisar cualquier actitud sospechosa e informarla oportunamente a las autoridades.
Es de suponer que el comercio de la ciudad se ha preparado para el Festival, son miles y miles de personas las que llegan y  van a demandar más alimentos, combustibles, etc, para lo cual la ciudad debe tener un buen aprovisionamiento. En el tema del combustible, corresponde a los gobiernos municipal y departamental garantizar un buen abastecimiento de gasolina para evitar la escasez o la virtual especulación con la misma. En este tema es fundamental la colaboración de Ecopetrol y el Ministerio de Minas y Energía.
El sector turístico de la ciudad, en particular hoteles y restaurantes, acostumbran a prepararse desde el año anterior al Festival; en este sentido, para nadie es un secreto que la infraestructura hotelera de la ciudad es inferior a la inmensa población que llega, de todos los estratos económicos y niveles sociales, ante lo cual se requiere de la colaboración de miles de familias que alquilan sus casas parcial o totalmente para la temporada del Festival. En algunos casos, en este sentido, se han presentado abusos con el forastero, actitud esta que desdice mucho de la forma natural de ser del vallenato. Esta es una buena oportunidad para ganarse unos pesos, pero el abuso es inconveniente en materia de negocios, es como matar a la gallina de los huevos de oro, ya que la familia que una vez es víctima de esto no vuelve al Festival y además va creando la mala fama de que Valledupar para esta época se vuelve costosa e imposible, lo cual no es cierto.
Un aspecto en el cual es necesario trabajar es el comportamiento de gremios como los taxistas, algunos de los cuales no tienen la mejor actitud con el forastero, con el turista, y también en este grupo se presentan abusos que hablan mal de la ciudad y del Festival.
Hay que buscar la forma de orientar a los taxistas, a los vendedores ambulantes y a otro tipo de trabajadores informales, sobre la necesidad de tratar bien a los turistas y visitantes; el turista que se va agradecido con la ciudad, con su gente y con el evento mismo, por lo general vuelve y trae más turistas. Lo mismo funciona en sentido contrario.
Sería bueno disponer de alternativas de transporte masivo, buses y busetas, con tarifas populares entre la Plaza Alfonso López y el Parque de la Leyenda, entre otros puntos de la ciudad, para que le sirva a quienes no tienen la posibilidad de pagar tantos taxis. Este es un reto para la Secretaría de Transporte Municipal y para el gremio de los transportadores.
Pero tan importante como todo lo anterior, es la actitud de todos los vallenatos, en materia de civismo y cultura ciudadana. Todos estamos llamados a demostrarle al país que la nuestra es una ciudad hospitalaria y acogedora, en la cual se puede parrandear de manera sana, divertirse a precios módicos y disfrutar de una de las expresiones musicales más hermosas y populares de Colombia y del mundo. De esa magnitud son los retos que nos depara este Festival que ya se nos vino encima.

Editorial
5 abril, 2010

Los retos que nos depara el Festival

En pocos días se realizará en Valledupar la cuadragésima tercera versión del Festival de la Leyenda Vallenata, esta vez en homenaje merecido  al maestro Rafael Escalona Martínez, para el cual se escogió un lema muy bien logrado: “Escalona, el más grande de todos”. De hecho, desde hace algunos días un grupo de directivos de la […]


En pocos días se realizará en Valledupar la cuadragésima tercera versión del Festival de la Leyenda Vallenata, esta vez en homenaje merecido  al maestro Rafael Escalona Martínez, para el cual se escogió un lema muy bien logrado: “Escalona, el más grande de todos”.
De hecho, desde hace algunos días un grupo de directivos de la Fundación del Festival ha realizado gestiones en algunas de las principales ciudades del país para promocionar el evento, que año tras año gana en audiencia, credibilidad y trascendencia para una expresión musical cada vez más reconocida en América Latina y el mundo.
Pero más allá del evento mismo, sobre el cual habremos de referirnos en otras ocasiones, es necesario llamar la atención de la dirigencia y la ciudadanía de Valledupar sobre la necesidad de prepararnos todos para los grandes retos que implica la realización del Festival.
El Festival implica una serie de retos para los gobiernos departamental y municipal, al igual que para el gobierno nacional, para los empresarios de la región, los gremios, los artistas, músicos y compositores, intérpretes, para los vallenatos raizales y – en general- para todos los habitantes de la capital del Cesar. El éxito del certamen depende de muchas cosas y de la coordinación y colaboración de todos.
En primer lugar está el reto de la seguridad, que compromete al gobierno nacional y en particular a entidades como el Ejército y la Policía Nacional, ante las cuales las autoridades locales correspondientes deberán solicitar el aumento del pie de fuerza que se requiere para garantizar la seguridad de la ciudad y la región, en particular ante la coyuntura de tan magno evento.
Sea esta la oportunidad para destacar la colaboración que Valledupar siempre ha tenido del Ejército y de la Policía en los anteriores certámenes, en los cuales la seguridad ha sido una variable bajo control. Pero,   nuevamente requerimos esa colaboración especial, y en esta materia toda la prevención y el control, son bienvenidos. Pero la seguridad depende también de la colaboración de la ciudadanía, que tiene el deber de avisar cualquier actitud sospechosa e informarla oportunamente a las autoridades.
Es de suponer que el comercio de la ciudad se ha preparado para el Festival, son miles y miles de personas las que llegan y  van a demandar más alimentos, combustibles, etc, para lo cual la ciudad debe tener un buen aprovisionamiento. En el tema del combustible, corresponde a los gobiernos municipal y departamental garantizar un buen abastecimiento de gasolina para evitar la escasez o la virtual especulación con la misma. En este tema es fundamental la colaboración de Ecopetrol y el Ministerio de Minas y Energía.
El sector turístico de la ciudad, en particular hoteles y restaurantes, acostumbran a prepararse desde el año anterior al Festival; en este sentido, para nadie es un secreto que la infraestructura hotelera de la ciudad es inferior a la inmensa población que llega, de todos los estratos económicos y niveles sociales, ante lo cual se requiere de la colaboración de miles de familias que alquilan sus casas parcial o totalmente para la temporada del Festival. En algunos casos, en este sentido, se han presentado abusos con el forastero, actitud esta que desdice mucho de la forma natural de ser del vallenato. Esta es una buena oportunidad para ganarse unos pesos, pero el abuso es inconveniente en materia de negocios, es como matar a la gallina de los huevos de oro, ya que la familia que una vez es víctima de esto no vuelve al Festival y además va creando la mala fama de que Valledupar para esta época se vuelve costosa e imposible, lo cual no es cierto.
Un aspecto en el cual es necesario trabajar es el comportamiento de gremios como los taxistas, algunos de los cuales no tienen la mejor actitud con el forastero, con el turista, y también en este grupo se presentan abusos que hablan mal de la ciudad y del Festival.
Hay que buscar la forma de orientar a los taxistas, a los vendedores ambulantes y a otro tipo de trabajadores informales, sobre la necesidad de tratar bien a los turistas y visitantes; el turista que se va agradecido con la ciudad, con su gente y con el evento mismo, por lo general vuelve y trae más turistas. Lo mismo funciona en sentido contrario.
Sería bueno disponer de alternativas de transporte masivo, buses y busetas, con tarifas populares entre la Plaza Alfonso López y el Parque de la Leyenda, entre otros puntos de la ciudad, para que le sirva a quienes no tienen la posibilidad de pagar tantos taxis. Este es un reto para la Secretaría de Transporte Municipal y para el gremio de los transportadores.
Pero tan importante como todo lo anterior, es la actitud de todos los vallenatos, en materia de civismo y cultura ciudadana. Todos estamos llamados a demostrarle al país que la nuestra es una ciudad hospitalaria y acogedora, en la cual se puede parrandear de manera sana, divertirse a precios módicos y disfrutar de una de las expresiones musicales más hermosas y populares de Colombia y del mundo. De esa magnitud son los retos que nos depara este Festival que ya se nos vino encima.